NUEVA
DELHI, 15 de febrero.— El 28 de enero último cerró exitosamente la
Exposición Fotográfica Cuba Mía del periodista y fotógrafo mexicano
Rodrigo Moya que desde el 21 de diciembre estuvo expuesta en una
inmensa sala de exhibiciones del Instituto Cervantes. Efectivamente
fue digno exponente de los objetivos coordinados por nuestra Misión
para homenajear el 52 Aniversario de la Revolución y los 50 años de
relaciones Cuba-India. Ha sido un modesto rincón en Delhi donde
Martí, la Revolución cubana, Fidel, el Che, Raúl y el pueblo cubano
recibieron amplias muestras de amistad, solidaridad y admiración.
La valoración del Cervantes fue de excelente. A ello debemos
añadir la formidable cobertura en los medios, que incluyeron los más
importantes del país. Durante cinco semanas, abarcando el final de
diciembre 2010 y casi todo enero, las imágenes centrales de esta
exposición estuvieron sistemáticamente reflejadas en la prensa
india.
Como colofón y clausura acaba de ser publicado en la última
edición de la prestigiosa revista de carácter nacional Frontline
un extenso artículo de cuatro páginas titulado Un vistazo hacia
Cuba, escrito por el amigo e intelectual Suneet Chopra, destacado
crítico y curador de arte. En este trabajo el autor nos lleva de la
mano nuevamente sobre la exposición utilizando las fotos más
emblemáticas, pero dándonos un refinado pero profundo análisis
político "de la Revolución Cubana y la transformación que aportó".
Luego de darnos sus impresiones de cómo Rodrigo Moya quedó
impregnado de un país al cual lo llevó su interés por hacer un libro
y como fotos de hace más de 45 años fueron desempolvadas para
decirle al mundo que la Revolución cubana sigue viva, entusiasta y
triunfante. No por azar nos dice "…Lo que es impresionante es como
el impacto de esos tiempos revolucionarios se mantiene fresco. Esto
no pudiera ser así si la Cuba revolucionaria no hubiera perseverado
durante años y haber mantenido su desarrollo innovador por décadas…"
Suneet Chopra, quien ha visitado Cuba, destaca igualmente las
figuras de Fidel, Raúl y el Che. Nos compulsa a agradecerle a Moya
el haber liberado al Ché de esa única foto reflejada
fundamentalmente en pulóveres por todo el mundo. Añade que
estéticamente las múltiples fotos del Guerrillero Heroico
"…enriquecen nuestra apreciación visual sobre lo que lo convirtió en
un baluarte de la juventud mundial con una presencia en carne y
hueso y no como un mero símbolo estampado en el pecho…"
Conocedor de la realidad revolucionaria cubana, Suneet no podía
dejar a un lado la frase imperecedera martiana Ser culto es la única
forma de ser libre que muy honrosamente presidió la exposición y
"…aparece brillando en un comedor escolar…Después de la revolución
la cultura dejo de ser un derecho solamente de aquellos que podían
pagar para tenerle acceso..."
El autor no puede tampoco evitar asegurarnos que lo que se ha
dicho anteriormente él mismo lo experimentó cuan treinta años
después, en 1994, visitó Cuba. "Vi los efectos devastadores de uno
de los bloqueos más inhumanos en la historia, que ya perdura casi
medio siglo, pero también al cubano común enfrentándolo... Es como
si estuviera en un país en guerra..." En este contexto se siente
obligado a dedicar varios párrafos para describir de forma meridiana
las causas y consecuencias del criminal bloqueo impuesto por las
distintas administraciones en Estados Unidos, salvando honrosamente
al pueblo norteamericano.
Como conclusión el gran crítico Suneet Chopra nos enfatiza "…que
ninguna cantidad de apoyo externo podría mantener latente una
sociedad como lo hace la cubana por más de medio siglo. El puntal
principal de la supervivencia de la Republica de Cuba es el fervor
de la Revolución, que sostiene a los cubanos en la senda que
escogieron. Este es precisamente el fervor, en toda su frescura y
simpleza, que Moya y los curadores de esta exposición nos traen…"
"El espectador participa también, a través de las muchas facetas,
de una de las experiencias exclusivas de la historia reciente de la
humanidad, que todavía continúa…" sentencia el autor.