El uso del agua tratada magnéticamente en las plantaciones
hortícolas propicia ventajas para la producción y calidad de los
frutos, además del control de plagas que pueden afectar los
sembrados.
En las 23 casas de cultivo protegido de Campo Antena, en las
afueras de la ciudad de Santiago de Cuba, igual número de
magnetizadores favorecen el incremento del tomate, pepino y ají
pimiento destinados a la exportación, el turismo y la distribución
en mercados agropecuarios estatales.
Elizabeth Isaac, especialista del Centro Nacional de
Electromagnetismo Aplicado, explicó a la AIN que la alternativa
consiste en introducir equipos magnetizadores a imanes permanentes
-diseñados y construidos en la institución- colocados en las
tuberías del sistema de riego.
De fácil manipulación, los magnetizadores entregan el agua
tratada con propiedades que influyen en una mayor absorción por las
plantas y un mejor aprovechamiento de fertilizantes y combustibles,
enfatizó la científica.
Oscar Mercades, administrador de la unidad agrícola, informó que
en 2008 comenzaron a usar los magnetizadores, y obtienen hortalizas
frescas, avaladas para el comercio y consumo.
Según ilustró el ingeniero, en el año 2007 -sin utilizar
magnetizadores- la producción fue de 87 toneladas, superada en casi
el doble al año siguiente con el empleo del tratamiento magnético
del agua de regadío, y al finalizar 2009 las cifras ascendieron a
214 toneladas.
Hayde Columbié, reconocida como la mejor productora de Campo
Antena, corrobora la importancia y eficiencia de la novedosa
tecnología que se revierte en más vegetales para la alimentación e
ingresos económicos personales.
Mis rendimientos eran mucho menores -enfatizó- y ahora en un
ciclo de 90 a 120 días supero la cantidad de ajíes hasta en el
doble, más rápido y con mayor tamaño.
Ismel Regueiferos, especialista en agrotecnia y agrocultivo,
explicó que mediante el agua tratada magnéticamente es posible
optimizar el rendimiento de los fertilizantes, aumentar la capacidad
del campo, facilitar a las plantas la extracción de nutrientes con
más eficacia y acelerar el ciclo de maduración.
La experiencia se solidifica como forma económicamente factible y
ecológicamente segura, y sus beneficios se expanden hacia
otras regiones del país con perspectivas de generalización en
diferentes sistemas agrícolas.