Para el Partido, lo fundamental en el trabajo ideológico es que la
conciencia política de nuestro pueblo sea portadora, ante todo, de
una lealtad indoblegable a los principios del socialismo y de una
integridad moral inquebrantable. La determinación de dejar de ser
antes que dejar de ser revolucionario, es el legado que,
continuamente renovado, deberá pasar de una a otra generación de
cubanos. En la región del mundo donde la nación cubana surgió a la
historia, la menor vacilación en esto sería irreversible.
[¼ ] No soslayamos ni desconocemos
nuestras imperfecciones y problemas. Hay que mantenerse alertas y
cerrarle el paso al asustadizo espíritu pequeñoburgués que halla
exageradas las normas de austeridad y extremado el rigor de la
disciplina; someter a la crítica el menor rasgo de prepotencia y
darle una batida dondequiera que aparezca a la más mínima señal de
aburguesamiento y corrupción.