Marcas del monólogo en el Terry

Amelia Duarte de la Rosa
amelia@granma.cip.cu

CIENFUEGOS.— Aunque la popularidad de un festival no justifique en absoluto su calidad, la gra n mayoría de los eventos de este tipo que tienen calidad se hacen célebres. Es este el caso del Festival del Monólogo Cubano que, en su quinta edición, ha confirmado ser nuevamente uno de los foros de las artes escénicas mejor organizados y consagrados de todo el país, no en vano apodado por críticos y especialistas la cumbre del monólogo nacional.

 Foto: Joel Suárez Jerry viene del Zoo, monólogo interpretado por el actor Yoelbis Lobaina.

Auspiciado por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas y el Teatro Terry —institución que cumplió el pasado sábado 121 años— el certamen de carácter bienal aunó en varias salas de la Perla del Sur once elencos de seis provincias del país y unipersonales invitados de Perú, España, Argentina, Puerto Rico y Venezuela. Las intensas jornadas de doble función incluyeron además la exposición de 21 fotos Gestos del riesgo en solitario, imágenes de la escena latinoamericana y caribeña, curada por la investigadora Vivian Martínez Tabares, presidenta del jurado en esta ocasión; la presentación de dos números de la revista Conjunto; y debates teóricos, moderados por el crítico Omar Valiño, que abordaron los desafíos de trabajar en solitario encima del espacio escénico, y las experiencias de actores reconocidos de las tablas cubanas que prestigiaron este Festival.

Drama, humor y tragicomedia destacaron en el programa general donde abundaron no solo actores jóvenes sino, por fortuna, textos contemporáneos de dramaturgos y autores cubanos como Nara Mansur (Charlotte), Edgar Estaco (Misa de ratones), David Camps (Confesiones íntimas de Floragómez), Carlos Padrón (La gran tirana), Cristian Medina (Pico sucio), Antonia Fernández (Jerry viene del Zoo), Alejandro Palomino (Otro personaje inconcluso), Maikel Chávez y Eduardo Eimil (La cuarta Lucía), entre otros.

Mientras, de la escena internacional llegaron espectáculos que, con diversas estéticas, representaron sus disímiles contextos socioculturales mezclados con temas sexuales, amorosos, migratorios, familiares, y con obras de Federico García Lorca, Darío Fo y personajes bíblicos o mitológicos.

Sin embargo, es necesario acotar que, como en toda plataforma competitiva, los niveles en la calidad de la interpretación fluctuaron considerablemente lo que produjo una brecha mucho mayor a la hora de disfrutar los espectáculos.

Finalmente, cuatro días de monólogos vivió esta ciudad que despidió su festival con la presentación, en el Terry, de la obra ¡Ay mi amor! premio a la mejor actuación masculina para Lester Martínez en el certamen anterior. Los premios de esta quinta edición los otorgaba el jurado, integrado también por el director Armando Suárez del Villar y la actriz Miriam Muñoz, al cierre de esta edición.

 

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