...Y de forjar masivamente, crear masivamente cuadros
revolucionarios, con el verdadero espíritu revolucionario, con la
profunda convicción del verdadero revolucionario, que sabe pensar,
que sabe discutir, que tiene una convicción, que tiene una
disciplina, que tiene una conciencia nueva, una actitud nueva ante
la vida.
Ese es el revolucionario que nosotros queremos. El revolucionario
que queremos en la organización política de la Revolución; ese tipo
de hombre que sea ejemplo; ese núcleo que tenga autoridad no
simplemente porque sea núcleo, sino porque sea ejemplo; que tenga
autoridad no porque se la imponga a nadie, sino porque todo el mundo
la reconozca. Porque, quien quiera pasar por revolucionario siendo
un vago, no se ganará el respeto de nadie; quien quiera pasar por
revolucionario siendo un privilegiado, no se ganará el respeto de
nadie.
Por eso hay que ganar la autoridad que da el ejemplo, que da la
conducta. Y así tienen que ser los núcleos; y no descansaremos,
compañeros, ni debemos descansar en la incesante lucha porque en el
aparato político de la Revolución, en el Partido se junten los
mejores hombres y mujeres de la Patria.
Fidel, 13 de marzo de 1962.