El tramo presenta muchas limitaciones de velocidad para los
trenes por su alto deterioro, tras años de explotación sin recibir
adecuado mantenimiento.
El proceso de rehabilitación incluye trabajos, como el
desguarnecido (sacar la piedra sin levantar la vía, con un moderno
equipo que la cierne, limpia, extrae la suciedad y la vuelve a
regar); después la máquina reguladora lleva la línea a su nivel.
Esta labor se ejecutará durante el 2011 en 95 kilómetros de la Línea
Central, incluidos aquellos donde se realiza la reparación capital.
La
reparación capital conlleva, entre otras tareas, levantar la
carrilera deteriorada y aplanar el terreno, para luego poner el
campo de traviesas nuevo con sus juegos de fijaciones.
Todo ello permitirá restablecer las velocidades diseñadas para
esta vía: 120 km/h para los coche-motores, 100 km/h para viajeros
por locomotora y 70 km/hora para trenes de carga.
Más de 100 hombres trabajan con ventana de tiempo —cierran el
tramo de 7:00 a.m. a 9:00 p.m., y luego abren paso a los trenes— en
los primeros 13 kilómetros planificados: desde el 197 (Los Arabos,
Matanzas) hasta el 210, en Cascajal, Villa Clara.
Los
tramos reparados durante el día quedan listos para el paso de los
trenes por la noche.
En este tramo específico el nivel de contaminación en el balasto
(piedra) era tan alto que el agua se almacenaba y no drenaba,
originando hundimientos y baches muy peligrosos, subrayó Martínez
Fortín.
"Cuando llueve, explicó, el agua acumulada en la línea empieza a
evaporarse, se seca y crea una losa de hormigón que une la piedra
con el polvillo, lo cual provoca que la vía se ponga rígida, pierda
flexibilidad y empiece a partir las traviesas, a deformar el carril
y a destruir la platina de goma (elemento que va entre el riel y la
traviesa)... una secuencia de daños que obliga a los trenes a bajar
mucho la velocidad ante el peligro de descarrilamiento.
El deterioro ha sido tal que nos obligó a realizar una
reconstrucción muy grande, equivalente, podría decirse, a hacer la
vía nueva, manifestó.
El especialista apuntó que la reparación también abarca tareas
como perfilar el terraplén, drenar, encausar las aguas hacia las
vertientes del relieve del terreno, hacer cunetas, limpiar las
alcantarillas y destupir los sistemas de drenaje de las losas de los
puentes.
La Línea Central tiene una extensión de 835 kilómetros que van
desde La Habana hasta Santiago de Cuba. Su reparación está
proyectada hasta el año 2013. La siguiente etapa llega hasta
Camagüey (2012), y de ahí continúa hasta finalizar en su extremo
oriental.
Ledysbán Morales Sanchidrián, director de VOC, informó a este
diario que al tramo La Habana-Cascajal le seguirá el de La
Habana-Aguacate (kilómetros del 45 al 56), donde los trabajos serán
de mayor envergadura por el alto deterioro del terraplén. Esto
conllevará un cierre total de la vía férrea; los trenes, tanto de
cargas como de pasajeros, obligatoriamente tendrán que desviarse por
la Línea Sur. Es por ello que actualmente, de manera paralela, tiene
lugar la rehabilitación de esta.
"Las labores comenzaron el 1ro. de noviembre y se ha avanzado en
los 85 kilómetros más dañados; pensamos concluir este mes para dar
paso a los trenes en marzo, cuando trabajemos entre los kilómetros
45 al 56 de la Central", puntualizó Ledysbán.
"Estamos laborando fundamentalmente entre el kilómetro 23
(Rincón) hasta el 110, que es el tramo más afectado, con un estado
técnico muy malo. Ahí tenemos 13 brigadas llegadas de todo el país,
más jóvenes del Ejército Juvenil del Trabajo. Hoy esa vía está
cerrada. Hasta la fecha se han colocado más de 12 500 traviesas."
Las labores de rehabilitación de líneas y ramales ferroviarios
han de marchar cronometrados; para abrir un frente de trabajo deberá
concluir otro en tiempo. El paso de los trenes de cargas y de
pasajeros no puede detenerse; son vitales para la economía del país.