Joseph Deiss, presidente de la Asamblea General de la
Organización de Naciones Unidas (ONU), destacó hoy en Nueva York el
desempeño de Cuba, Chile y Japón en el trabajo preventivo frente a
los fenómenos naturales.
La máxima autoridad de la ONU enfatizó que resulta alentador cómo
algunos países asumen esa labor y demuestran que esos eventos no
necesariamente tienen que convertirse en desastres, refiere la
agencia de noticias Prensa Latina.
Al referirse al incremento de la frecuencia e intensidad de esos
sucesos -que provocan la pérdida de vidas humanas y bienes
materiales-, Deiss evocó el terremoto en Haití y las lluvias e
inundaciones en Paquistán, Brasil y Australia.
Aseveró que esas catástrofes tienen mayor impacto en los países
subdesarrollados, donde las infraestructuras son pobres y resulta
baja la capacidad de respuesta.
Ante el plenario, Ban Ki-moon, secretario general de la ONU,
señaló que ningún país o ciudad, rica o pobre, está inmune ante esos
eventos, pero los más desfavorecidos tienen los mayores desafíos a
la hora de recuperarse del impacto social y económico de esos
acontecimientos.
La página digital www.rebelion.org expuso que en Cuba, nación de
escasos recursos y bloqueada por EE.UU. desde hace casi 50 años, ha
salvado muchas vidas durante los fenómenos naturales severos,
apoyada en la organización planificada centralizada y la
participación de las masas.
En septiembre de 2004, la Isla soportó los embates de Iván, el
quinto huracán más grande de la historia del Caribe, se evacuó a
casi dos millones de personas -más del 15 por ciento de la población
total del país- y nadie murió.
La ONU calificó entonces esa operación de "modelo para la
prevención de desastres".
Durante su intervención, Ki-moon reiteró tomar lecciones de las
ciudades y los países que han demostrado cómo reducir los riesgos, y
también de aquellos menos afortunados, cuyas calamidades han puesto
a pensar a la Humanidad.
Según datos de la ONU, en 2010 se registraron en el mundo 370
catástrofes naturales con más de 300 mil muertos, 200 millones de
damnificados y pérdidas superiores a los 110 mil millones de
dólares.