La batalla para lograr la renuncia del presidente Hosni Mubarak
podría ser larga, admitieron hoy manifestantes en esta capital al
subrayar que están listos para prolongar en las calles la
resistencia frente a las maniobras gubernamentales.
Después de la nutrida demostración de descontento registrada el
martes en la plaza Tahrir, de El Cairo, y en zonas céntricas de la
ciudad de Alejandría, los contrarios a Mubarak se mostraron
confiados en que es creciente el apoyo popular al reclamo de cambios
en Egipto, informó Prensa Latina.
Al cumplir este miércoles 16 días de manifestaciones, los
opositores se mantenían unidos en la plaza cairota donde extendieron
una gran bandera egipcia y siguen enarbolando pancartas contra el
gobierno, a la vez que confraternizan con personas que hacen largas
filas para entrar.
Soldados y tanques del Ejército continúan emplazados en todas las
calles de acceso a la emblemática plaza, cuyo nombre en árabe
significa liberación o libertad, y someten a minuciosa revisión a
los ciudadanos que desean acceder al lugar con alimentos, cobertores
y otros bienes.
Las protestas para exigir la dimisión del jefe de Estado
estuvieron acompañadas de reivindicaciones laborales en cinco
lugares distintos de la capital el lunes y martes últimos, a fin de
demandar aumentos salariales reales y mejores condiciones de
trabajo. Unos cuaro mil asalariados de una compañía de carbón
marcharon por el distrito de Helwan, al sur de El Caio, para exigir
mejores condiciones financieras y una repartición más justa de los
beneficios por ventas de esa empresa.
Igualmente, alrededor de 250 empleados de una firma productora de
cemento protestaron para exigir mejoras salariales y laborales, pero
ampliaron sus reivindicaciones a cambios en la cúpula gobernante,
empezando por el presidente Mubarak, según declararon sus líderes.
A juicio de Hesham Mohamed, miembro de una de las cinco
organizaciones juveniles atrincheradas en Tahrir, todas las medidas
anunciadas por el vicepresidente, Omar Suleiman, tienden a dilatar
la permanencia de Mubarak.
Hay que intensificar las marchas no sólo en El Cairo, porque así
se hará sentir la insatisfacción en todo el país, sugirió en
diálogo, luego que Suleiman comentó a medios locales que la
concentración de ayer hacía que alguna gente dudara de ir a
trabajar.
En ese sentido, varios manifestantes rechazaron al unísono esas
declaraciones en las que también opinó que los llamados masivos a la
renuncia de Mubarak son irrespetuosos y, por el contrario,
reiteraron que el presidente debería abandonar el cargo y también el
país.
La palabra salida que repiten algunos manifestantes va contra la
ética de los egipcios que profesan respeto a sus ancianos y a su
presidente. Es incluso una palabra insultante, comentó Suleiman a
reporteros nacionales, según la agencia estatal MENA.