Los dos principales sindicatos de España, Comisiones Obreras (CC.OO.)
y Unión General de Trabajadores (UGT), expresaron hoy aquí su
rechazo a una eventual revalorización salarial sólo vinculada con la
productividad, informó Prensa Latina.
Si el Gobierno pretende utilizar este debate para recortar
remuneraciones tropezará con nuestra rotunda oposición, advirtió
este miércoles Cándido Méndez, secretario general de UGT.
En declaraciones a la televisora Antena 3, Méndez aclaró que la
negociación para reformar los convenios colectivos compete a los
gremios y a las organizaciones empresariales, motivo por el cual,
enfatizó, el poder central tiene poco que decir en esta cuestión.
Los agentes sociales (sindicatos y patronal) pactaron un
calendario de reuniones discretas hasta la primera semana de marzo
próximo, fecha tope que les concede la reforma laboral aprobada por
el Ejecutivo para llegar a un acuerdo en la citada materia.
La polémica sobre el tema surgió luego de abogar el Banco de
España por eliminar la posibilidad de ligar la revalorización de los
sueldos de los trabajadores a la inflación, al considerarlo un
residuo y un obstáculo para el ajuste de la economía. Esa posición
fue respaldada hoy por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA),
tras defender que los salarios se asocien a las condiciones de cada
empresa y a su productividad, en lugar de atarlos a la subida del
Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Según Méndez, las entidades financieras carecen de fuerza moral
para hablar sobre la productividad salarial, cuando tienen una gran
cuota de responsabilidad en la crisis, y menos aún intentar dar
consejos a quien no los necesita.
Manifestó que el modelo de determinación de mensualidades en
España incorpora tres aspectos: la previsión de inflación, una
cláusula de revisión salarial y el reparto negociado del rendimiento
de las empresas.
El secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, denunció la
víspera que lo que busca el Banco de España y no se atreve a pedir
es un recorte de las pagas.
Lo que se pretende es una devaluación salarial, que (las
remuneraciones) sean un elemento de devaluación para la
competitividad, remarcó.
Su homólogo de CC.OO., Ramón Górriz, calificó de ejercicio de
inmoralidad la pretensión de la entidad supervisora, porque
supondría imponer a los trabajadores una pérdida de poder
adquisitivo.
Górriz recordó en un comunicado que fue la canciller alemana,
Angela Merkel, quien, jaleada por empresarios y políticos, trajo a
colación recientemente esa controvertida iniciativa.