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Molineros por harina del mejor costal
La Empresa de Cereales Cienfuegos es clave en
el propósito de elevar los volúmenes de producción
Armando Sáez Chávez
Cuando en 1984 Ricardo Moya presentó sus credenciales de recién
graduado de ingeniero tecnólogo en la Empresa de Cereales
Cienfuegos, fue recibido con escepticismo.
La
nueva tecnología aumentó la capacidad, la eficiencia y humanizó la
labor del molinero.
Dos años después, gracias a los conocimientos y la práctica
adquirida en su formación profesional en la antigua Unión Soviética,
el molino de trigo había duplicado la producción sin necesidad de
cambiar la tecnología, solo a partir del reordenamiento del flujo
productivo.
Aunque Moya es considerado un especialista clave en la mayor
planta de su tipo en Cuba, sus aportes no se han circunscrito a este
centro, sino que han impactado en el buen desempeño de la Unión
Molinera a nivel nacional. Solo por citar dos ejemplos, ahí está la
reconversión de los molinos de maíz a trigo en Cárdenas y
Cienfuegos. Tales aportes le ahorraron cuantiosas erogaciones de
divisas al país.
Gracias a la inventiva de Moya y al esfuerzo colectivo de los
molineros, la Empresa de Cereales Cienfuegos logró el pasado año
romper los récords en producción, con 171 953 toneladas de harina
blanca, integral y especial para cubrir la demanda de once
provincias en la industria alimentaria (pan, dulces y pastas), la
cárnica y el mercado interno en divisas. A ello se agregó más de 40
500 toneladas de subproductos del trigo destinadas a alimento
animal.
Las
empacadoras Felicia y Yanisey destacaron las mejoras en las
condiciones de trabajo.
"Tras algunos años de altas y bajas, a partir del 2010 logramos
estabilidad en la extracción, tanto por ferrocarril como por
camiones, por lo que hoy el transporte es un problema resuelto,
explicó a Granma Jesús Monzón González, director general de
la entidad.
Agregó que no puede soslayarse en el avance productivo la
modernización de las dos líneas en el 2003, lo cual elevó la
capacidad de procesamiento a 500 toneladas diarias, además de
mejorar considerablemente la calidad del producto final y humanizar
las operaciones.
Un
problema resuelto hoy es la extracción sistemática de la harina
ensacada con la seguridad del transporte ferroviario y por camiones.
A los logros económicos, incluyendo las ganancias, se suma el
ahorro de 4 kW/h por cada tonelada molida, hecho por el cual dejó de
consumirse 672 MWh en el año, indicador que deben mantener o superar
en el 2011.
También lograron el pronto despacho en los 22 buques que
atracaron en los muelles.
Aunque los resultados productivos y económicos hacen que aflore
el orgullo del molinero, es común escuchar entre los 420
trabajadores el criterio de que todavía existen reservas para, más
que repetir lo alcanzado, mejorar la eficiencia en el año 2011.
"Una de las potencialidades la tenemos en la correlación salario
medio-productividad, que si bien se comportó al 104% el pasado año,
todavía resulta susceptible de superar con un mejor aprovechamiento
de la jornada laboral, al tiempo de reducir los gastos", aseguró
Jesús Monzón.
MOLINAR CON NUEVAS METAS
Con un capital humano de experiencia y sentido de pertenencia, la
entidad tiene la tremenda responsabilidad este año de contribuir al
propósito de la Unión Molinera de no importar la harina de trigo
necesaria para responder a la demanda calculada a finales del pasado
año (algo que podría ajustarse en el transcurso del 2011, dado el
incremento de las licencias para el trabajo por cuenta propia,
específicamente las de elaboradores-vendedores de alimentos).
En cifras concretas, el Molino debe aportar 162 000 toneladas,
con un notable incremento en la harina integral para la elaboración
del pan y la destinada al mercado en divisas.
"Desde el punto de vista tecnológico nos estamos preparando. En
el primer trimestre debemos sustituir buena parte de los componentes
de la maquinaria, como son las masas de cilindros, sus correas y
rodamientos, mecanismos clave en el proceso de molinado", explicó
Martha Zulueta, tecnóloga y presidenta fundadora del Buró de la ANIR
en la entidad.
Multilaureada en diferentes Foros de Ciencia y Técnica, Zulueta
aprovechó para resaltar el compromiso de sus 132 aniristas que,
contra viento y marea, han mantenido funcionando la planta. "Esa
misma inspiración la tendremos ahora que el país nos exige mayor
esfuerzo para levantar la economía", aseguró.
Al diálogo se sumó Alexis Alemán, director técnico, para
adelantar el montaje de una moderna planta de bolsas para el
producto en divisas, a fin de sustituir la labor manual, que a la
par de multiplicar la productividad, humaniza el trabajo.
En el área de descarga de buques, a partir de ahora disponen a
plena capacidad de dos grúas con par de brazos cada una, lo que
brinda mayor agilidad en el trasiego del cereal, y con ello favorece
el pronto despacho.
En un recorrido por las diferentes zonas de la Empresa, Granma
tuvo la oportunidad de apreciar el ambiente que se respira en este
centro. El nuevo año llegó con renovados bríos para el colectivo,
pero también con más exigencia en la disciplina tecnológica
—incluyendo las paradas planificadas para el mantenimiento— y la
recalificación de los puestos, en especial molineros, electricistas
y mecánicos.
A las empacadoras Felicia Estévez y Yanisey Abreu las encontramos
en plena faena. Sin titubeos, ambas manifestaron la satisfacción por
las condiciones de trabajo que hoy priman. Sin embargo, tanto una
como otra coincidieron en que también es mayor el rigor en la
evaluación del desempeño.
Nuestro compromiso es grande en el orden productivo y en la
eficiencia —sentenció Ricardo Moya—, pero los molineros
cienfuegueros están convencidos de poder responder con más harina, y
del mejor costal. |