En su primer discurso público tras el tiroteo de Tucson
(Arizona), que el 8 de enero deja seis muertos y 14 heridos, Palin
se dirigió a la convención de caza y pesca de la asociación
Safari Club International, en Reno (Nevada), para mostrar su
oposición a quienes, tras la matanza, piden una mayor restricción en
la venta de armas.
"Debemos mantener el control sobre lo que nos dice la Casa
Blanca", aseguró Palin a unos 2 000 miembros del club, que habían
pagado alrededor de 100 dólares por presenciar su discurso, según
informó el diario The Reno Gazette-Journal.
La que fuera candidata a la vicepresidencia en el 2008 reiteró
sin mencionar el tiroteo de Arizona, su lealtad a la Segunda
Enmienda, que otorga a los ciudadanos el derecho de portar armas
para uso privado, incluido la propia defensa.
Los partidarios del control de armas, por su parte, argumentan
que la enmienda fue establecida para asegurar que los estados
pudieran mantener milicias, en respuesta al miedo que tuvieron en el
siglo XVIII de tener que hacer frente a un Gobierno federal
todopoderoso.
Ante una audiencia simpatizante de la Asociación Nacional del
Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), de la que ella es miembro,
Palin se centró, no obstante, en hablar de su amor por la pesca y la
caza y el "delicado equilibrio" que deben mantener con la naturaleza
quienes las practican.
La caza y la pesca, insistió, son parte del "legado" de Estados
Unidos y de lo que hace al país "excepcional".
"Entiendo la importancia de proteger el medio ambiente. Pero no
os retiréis, seguid en pie", urgió Palin a la convención de
cazadores, que el año pasado tuvo como invitado especial al
expresidente George W. Bush. (Fragmentos tomados de La Opinión)