En tal sentido, el sabotaje del principal gasoducto
egipcio-israelí, realizado por atacantes desconocidos en la ciudad
de El Arish, situada al norte del Sinaí, podría ser el comienzo de
una campaña para desequilibrar Egipto y legitimar otra intervención
extranjera en ese país, que favorecería los esfuerzos israelíes y
estadounidenses para salvar al régimen de Mubarak.
Según el Middle East Monitor, fuentes del gobierno israelí dicen
que el estado de Israel ha puesto "todas sus capacidades" a
disposición del general Omar Suleiman, el recién designado
vicepresidente por Mubarak y desde hace mucho tiempo colaborador del
Mossad, para "proteger al régimen de Egipto".
El gobierno egipcio acordó hoy con la oposición constituir un
comité para avanzar en reformas constitucionales antes de la primera
semana de marzo, pero la fuerza principal, los Hermanos Musulmanes,
advirtió que las propuestas fueron "insuficientes", según ANSA.
"El gobierno no respondió a la mayoría de las demandas", enfatizó
el vocero del grupo. Por su parte, el opositor Mohamed El Baradei,
en declaraciones a la cadena NBC, dijo que no fue invitado a las
negociaciones y aseguró que el diálogo fue "opaco".
Mientras, persisten las protestas en la plaza Tahrir, de El
Cairo, para reclamar la renuncia del mandatario, Hosni Mubarak.
Desde Túnez se informó que la ciudad de Kef, en el noroeste del
país, registró una segunda jornada de disturbios con el incendio de
la sede de la policía.
Una fuente autorizada del Ministerio del Interior dio el domingo
un balance de dos muertos y 13 heridos, incluidos cuatro policías.
En Jordania, mientras tanto, la oposición islámica-jordana
rechazó la propuesta de entrar en el nuevo gobierno conducido por el
primer ministro Marruf Bakhit, reportó ANSA.