Tengo idea
de la dimensión del compromiso histórico de nuestro Partido, tengo
idea de aquellas cosas que debo prever, y pienso por ello en la
necesidad ineludible de ser exigentes con nuestros cuadros, con
todos los cuadros, pero especialmente exigentes con los cuadros del
Partido.
Tenemos que levantar una montaña de acero, contra la cual se
estrelle todo; tenemos que desarrollar un Partido de acero; tenemos
que asegurar la supervivencia de nuestra Revolución contra cualquier
desvío, contra cualquier peligro, externo o interno, hoy, mañana y
siempre. Me parece que esa es la idea clave.
[...] Nuestro Partido tiene que ser muy exigente con nosotros,
con todos los cuadros y todos los hombres y mujeres que integran sus
heroicas filas.
La Revolución y la historia serán muy exigentes con el Partido,
aunque Revolución y Partido sean hoy la misma cosa. Habrán de ser
igualmente exigentes con el Estado y la administración.
Espero que estas ideas ustedes las conserven todo el tiempo
posible, en especial dos de ellas: una, la que tiene que ver con los
próximos años, la expliqué bien, convertir lo excepcional en regla;
y otra, garantizar la unidad, los principios, los ideales y las
condiciones que preserven siempre nuestra Revolución.
Fidel, 10 de octubre de 1997.