"El marabú dañaba la pintura de los trenes y les arrancaba los
indicadores de cola. La visibilidad era escasa, sobre todo en las
curvas y los cruceros.
"Si ocurría algún desperfecto durante el viaje, para llegar hasta
el vagón donde estaba la avería y repararla, había que abrirse paso
entre las espinas."
Con los recuerdos todavía frescos del deterioro acumulado durante
dos décadas de abandono, José González, maquinista con 30 años de
experiencia, asegura que los resultados de la reanimación del
ferrocarril comienzan a ser palpables.
"La línea está limpiecita y bien atendida. Se nota que han
trabajado duro sobre ella", dice.
Las estadísticas más recientes refieren la disminución en un 75%
de los incidentes por vías en mal estado, y también un mejor
aprovechamiento del tren como medio de transporte.
Ello comprende el movimiento de 750 000 pasajeros y de 39 330
toneladas de áridos durante el 2010, de todo el diésel y el fuel que
se consume en el territorio, de más del 90% de los artículos de la
canasta básica, e incluso una serie de producciones que hasta ahora
se trasladaban por carretera.
Félix Cruz, quien dirige la actividad ferroviaria en Vueltabajo,
afirma que el año pasado marcó el inicio del tiro de chatarra para
Antillana de Acero (más de 3 400 toneladas), de madera y postes
eléctricos (7 800) hacia diferentes puntos del país, y advierte que
este es solo el comienzo.
"Actualmente se realizan estudios para seguir incrementando los
renglones a transportar mediante el ferrocarril."
En el 2011, precisa el funcionario, existe el propósito de sumar
la fábrica de refrescos Los Portales y la refinería de azúcar del
Complejo Agroindustrial 30 de Noviembre.
A poco más de un año del inicio de la reanimación ferroviaria, el
grueso de las acciones se siguen concentrando sobre la vía.
"Su recuperación resulta clave para poder mejorar la circulación.
De lo contrario, aunque tuviéramos equipos nuevos, no los podríamos
explotar de manera eficiente", explica Félix.
Las acciones realizadas en el último año comprendieron el
mantenimiento a los 149 kilómetros comprendidos entre Guane y
Candelaria (los municipios que pasaron a la provincia de Artemisa
siguen siendo atendidos hasta ahora por Pinar del Río), incluida la
reparación de 5,8 kilómetros y de 26 puentes, la colocación de 772
señales y de unas 5 000 traviesas.
Con ello se redujo de 32 a 15 el número de tramos con
restricciones de velocidad debido al mal estado de la línea.
Además, se logró un significativo incremento de la fuerza
encargada de garantizar la continuidad del trabajo."
Pedro Mena, director de la UEB Vías y Puentes, precisa que han
sido creados más de 150 nuevos puestos para chapear y conservar la
faja de la vía, con un salario superior a los 1 000 pesos.
"Esto permite que las brigadas de mantenimiento (cuya plantilla
se cubre hoy al 89% y años atrás apenas llegaba al 60%), se dediquen
exclusivamente a las labores técnicas, apoyadas por 60 efectivos del
Ejército Juvenil del Trabajo."
También se han recibido herramientas nuevas y motores de vía que
humanizan las labores y permiten mayor productividad. "Antes,
nuestros hombres tenían que recorrer varios kilómetros empujando una
plancha con las traviesas encima. Cuando llegaban al sitio donde
iban a hacer la reparación, ya estaban agotados".
Ello crea condiciones favorables para continuar el trabajo
durante el 2011. En números, el año que recién comienza prevé la
reparación de 15 kilómetros, 14 puentes y la colocación de 4 060
traviesas.
No obstante, se sabe que el camino de la recuperación del
ferrocarril es largo y complejo.
Si hasta el momento se han logrado reanimar seis estaciones, una
cifra aún mayor de esas instalaciones y de apeaderos aguardan su
turno.
Lo mismo sucede con más de una decena de puentes en malas
condiciones donde la velocidad de circulación está limitada, y con
los medios de transporte, tanto de carga como de pasajeros, la
mayoría de los cuales sobrepasan los 30 años de explotación y ya no
pueden exceder los 50 kilómetros por hora.
Aun así, no deja de ser significativo el hecho de haber roto la
inercia después de dos décadas de estancamiento. Ahora es preciso
continuar avanzando, sin parar.