Aulas que miran al campo

Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— En la Universidad Vladímir Ilich Lenin, de Las Tunas, un inusual grupo de 26 jóvenes vestidos con el uniforme azul de preuniversitario cursan allí el duodécimo grado, interesados en estudiar Agronomía al concluir el bachillerato.

Foto del autorLos jóvenes se han insertado muy bien en el clima universitario.

"No somos los primeros en hacer esto —explica Eduardo Domínguez Nápoles, asesor docente de la dirección metodológica en la Universidad. Desde el curso anterior, en otros centros del país se abrieron aulas similares con jóvenes que optarían por especialidades como Física, química y Matemática pura. Sobre esa base, se nos dio la posibilidad de determinar en qué carreras sería más conveniente aplicar esa alternativa y nos inclinamos por Agronomía, aquí, y Físico-Matemática en la Universidad de Ciencias Pedagógicas."

Para despegar bien se realizó un proceso previo de contacto, intercambio y captación de estudiantes en los preuniversitarios, examen de conocimientos, caracterización psicopedagógica y consulta del expediente escolar, cuyo resultado final aglutinó a una treintena de muchachos en el caso de Agronomía.

A ellos —añade Eduardo— se les imparte el mismo programa del preuniversitario, pero se agregan elementos que fortalezcan la formación vocacional, el interés y las motivaciones, de acuerdo con el perfil de la carrera.

En la práctica eso significa no solo la atención directa e indirecta por parte de un experimentado claustro de profesores, sino también una interacción concreta con laboratorios, textos, áreas y, sobre todo, con estudiantes de Agronomía, con quienes comparten espacio en la residencia estudiantil.

GERMINA EL VIVERO

A cinco meses de su inserción en el ambiente universitario, ya "el aula de grado 12" (como se le conoce) sedimenta sus primeros resultados y ensancha expectativas entre alumnos, familiares, profesores y directivos.

En opinión de quienes organizan y conducen esa experiencia, hay "una evolución real, profunda y muy favorable en el grueso de los estudiantes". Lo evidencia el modo en que han progresado sus hábitos de estudio, reconocidos hasta por la propia familia, que desempeña un papel cada vez más activo en ese proceso.

"Llegué con un poco de miedo —expresa Dianelys Bauzá Hernández, alumna procedente de Puerto Padre. Recuerdo que el primer día casi regreso para mi casa, pero poco a poco me fui adaptando, haciendo amistad con los demás y motivándome. He tenido mucho apoyo de mi familia y ahora estoy muy contenta, decidida a poner todo mi esfuerzo personal para estudiar y graduarme como agrónoma."

Para Héctor Silva García, de Majibacoa, esta ha sido "una opción muy buena, en particular para estudiantes como yo. Mi padre tiene un pedacito de tierra y lo trabaja. Yo le ayudaba desde niño, me gusta la agricultura y no le tengo miedo. Todo lo contrario: el país necesita quienes hagan producir toda la tierra que hoy no aporta nada".

Acerca de esa realidad también está mucho más clara Arelys Cervantes Rosabal, del municipio de Colombia, quien ahora agradece la recomendación inicial de su prima Idalmis, graduada de agronomía en esta misma universidad.

Un asunto llama la atención. Es la capacidad de estos jóvenes para convertirse en difusores o multiplicadores de información y de motivaciones, mediante el intercambio con otros alumnos de preuniversitario, por lo que es de esperarse que cada día más uniformados azules pasen por esta Universidad.

Hablando en términos agrícolas, se está realizando algo así como "un primer pase de gradas" sobre el terreno. Lo fundamental es no perder el ritmo, para impedir que la inercia y los conceptos erróneos "enyerben" la mentalidad y la visión en torno al ingreso en especialidades como la Agronomía y otras relacionadas con la tierra: decisivas ayer, hoy y mañana dentro de un país como el nuestro.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir