El Partido debe tener autoridad ante las masas no porque sea el
Partido, o porque tiene el poder, o porque tiene la fuerza o porque
tiene la facultad de tomar decisiones. El Partido debe tener
autoridad ante las masas por su trabajo, por su vinculación a esas
mismas masas, por sus relaciones con las masas; el Partido en las
masas, el Partido con las masas, pero jamás por encima de las
masas...
... Que el Partido jamás pierda esa virtud, que el Partido jamás
pierda ese respeto afectuoso, ese respeto fraternal y ese cariño que
sienten por él las masas, que el Partido sea sacrificio, que el
Partido sea trabajo, que el Partido sea abnegación, que el Partido
sea honor, pero que no sea jamás privilegio.
Fidel, 14 de marzo de 1974.