Hipólito sigue extendiendo su brazo

Pastor Batista Valdés

 Foto del autorJESÚS MENÉNDEZ, Las Tunas.— "Yo no sabré hacer una operación de cráneo o del corazón, ni indicar el mejor medicamento, pero sí puedo ayudar a salvar vidas humanas cada año. ¿De qué manera?: donando mi sangre para quien la necesite aquí o en cualquier lugar del mundo."

Las palabras de Hipólito Molina Leyva llevan dentro una alta dosis de la seguridad, desinterés y modestia con que fue educado desde niño, junto a sus 19 hermanos... todos del mismo padre y madre.

Por eso, cuando alguien se le acerca a felicitarlo por haber realizado más de 100 donaciones de sangre en forma voluntaria, suele esquivar el asunto y buscar otros temas de conversación.

El barrio lo admira. Son más de tres décadas ya haciendo ese aporte a razón de tres o cuatro veces cada año.

"No solo aquí en Menéndez —explica: creo que he donado en toda Cuba, porque trabajé mucho tiempo como constructor, íbamos a otras provincias y allí mismo yo aprovechaba la ocasión en que venía el equipo móvil hasta la obra, o de lo contrario me movía hasta el Banco de sangre."

—¿Tengo entendido que no eres el único donante en la familia?

"No; un sobrino mío, llamado Ricardo Leyva, tiene también más de 100 donaciones."

—Después de tantos años, no debe ser difícil colocarte la aguja en vena..l

"Qué va; resulta muy fácil, creo que ya tengo el camino bien despejado."

—¿Qué te sucedió aquel atardecer en el Hospital Guillermo Domínguez, de Puerto Padre?

"En el hospital de... ahh sí, cómo no. Fue algo muy inesperado. Yo tenía a un niño ingresado allí. De repente empiezan a solicitar urgentemente a alguien que pudiera donar sangre del grupo O Positivo. Corrí enseguida. Entonces supe que un hombre había tenido un accidente de tránsito y necesitaba una transfusión. La situación era tan complicada que no se podía perder ni un minuto. Entonces le pasé mi sangre directamente, cuerpo a cuerpo. No lo hice buscando méritos; lo que sentí fue una gran tranquilidad porque el hombre no murió.

"Por eso me mantendré donando mientras tenga salud. Y espero tenerla durante muchos años, porque a quien trabaja, por lo general, no le falta la salud, no le falta la comida, no le falta sangre para salvar vidas."

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir