Corea Democrática abogó hoy por un diálogo que permita eliminar
la causa del problema nuclear en la península, al recordar que ese
último surgió por la amenaza de guerra y política hostil de Estados
Unidos.
Un vocero de la cancillería norcoreana reiteró que la posición de
su país respecto a la desnuclearización de ese territorio se
mantiene invariable y alertó sobre las acciones de fuerzas
interesadas en lograr sus objetivos mediante el agravamiento de las
tensiones para obstaculizar las pláticas.
Añadió que es necesario tomar precaución ante las declaraciones
dirigidas a poner condiciones unilateralmente y fijar de manera
artificial el orden de los diálogos.
El portavoz insistió en que mientras existan relaciones hostiles
entre la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y Estados
Unidos y entre Pyongyang y Seúl, la acción de una parte se
considerará por la otra como provocación.
La situación actual en la península, que está en el dilema de
distensión o tensión, exige a los interesados tomar la valiente
decisión de aprovechar la oportunidad de dialogar desde una amplia
perspectiva y conscientes de la misión que asumen, agregó.
El portavoz recalcó que su país favorece el cese de las acciones
que cada parte considera provocaciones y la promoción de la
confianza mediante pláticas y negociaciones, para lo cual está
dispuesto a realizar esfuerzos.
También se mantiene inalterable la voluntad de implementar en
todos los aspectos la Declaración Conjunta del 19 de septiembre
(2005) en un espíritu de igualdad y bajo el principio de acción
simultánea, aseguró.
La RPDC propuso a Surcorea el pasado día 5 un diálogo
incondicional para propiciar un mejoramiento de las relaciones y la
reunificación.
A esa iniciativa se sumaron otras con igual fin, incluidas
conversaciones de alto nivel sobre temas militares, precedidas de un
encuentro preparatorio. Séul sugirió realizar ese último el próximo
11 de febrero.
Estos pasos coinciden con gestiones para reanudar las
conversaciones a seis bandas sobre la desnuclearización de la
península, estancadas desde diciembre de 2008. En ese proceso, del
que China es anfitrión, participan también Rusia, Japón y Estados
Unidos, reportó Prensa Latina.