Unas 190 grullas cubanas, especie endémica y en peligro de
extinción, existen en el Gran Humedad del Norte de Ciego de Ávila,
resultado de un proyecto para su preservación.
El programa lo ejecuta la Unidad Territorial de la Empresa
Nacional para la Protección y Conservación de la Flora y la Fauna,
encaminado al desarrollo de la mayor colonia de esas aves en el
país, después de la Isla de la Juventud, señaló Luis Alfaro,
director de la entidad.
Conocida científicamente como Grus Canadiense, es divisada
frecuentemente en lodazales de los municipios de Primero de Enero,
Bolivia y Morón, en un área conocida por El Venero; y al sur, en las
cercanías de Júcaro, aunque en menos cantidades que en el norte
avileño.
Según el más reciente conteo, se han observado grupos de esa ave,
algo excepcional, ya que normalmente viven en solitario o en
conjuntos pequeños, explicó Jany Lima Moreno, especialista en
protección de animales.
Indicó que crean sus nidos muy alejados unos de otros en la etapa
reproductiva y solo depositan dos huevos al año, de los cuales
generalmente solo uno es fértil.
Estas características, unido a la cacería a que es sometida dada
la exquisitez de su carne, la convierten en una especie amenazada,
de ahí el empeño de preservar su entorno y estimular el crecimiento,
dijo la AIN.
El proyecto conservacionista abarca el cuidado del área donde
comúnmente habitan para impedir su matanza, el manejo de su sistema
de alimentación y el conteo de los animales cada año, entre otras
acciones.
Lima Moreno anunció que en el mes de febrero se realizará el
cuarto festival del Gran Humedal de Ciego de Ávila, ocasión en que
obreros, técnicos y pioneros efectuarán en 36 lugares el conteo
anual de las grullas, además de otras actividades con los escolares.
La presencia de este género avícola, se ha reportado también en
áreas boscosas de Pinar del Río, Sancti Spíritus y Camagüey, pero no
con la cantidad que tiene el territorio avileño.