La crisis postelectoral, unida a la epidemia de cólera y al
regreso del ex dictador Jean Claude Duvalier a Haití, marcaron un
debate del Consejo de Seguridad sobre la situación en ese país
antillano, reporta Prensa Latina.
En la sesión, el subsecretario general de Naciones Unidas
encargado de las Operaciones de Paz, Alain Le Roy, afirmó que la
nación haitiana está paralizada por la incertidumbre política
existente luego de las elecciones de noviembre pasado.
El funcionario señaló que la solución de esa situación resulta
crucial para que el país pueda enfrentar los desafíos de la
reconstrucción y recuperación de las secuelas del terremoto de hace
un año y de la actual epidemia de cólera.
Le Roy instó al Consejo Electoral Provisional haitiano que
ejecute las recomendaciones hechas por la Organización de Estados
Americanos (OEA) con respecto a la crisis, entre ellas la de cambiar
los resultados anunciados en un principio.
De lo contrario, dijo, Haití caerá en una crisis constitucional,
con la posibilidad de serios disturbios e inseguridad.
En el mismo sentido se pronunció la embajadora de Estados Unidos,
Susan Rice, quien, además, advirtió al gobierno haitiano que perderá
el respaldo de Washington si no cumple las propuestas de la OEA.
Por su parte, la representante permanente de Brasil ante la ONU,
Maria Luiza Ribeiro Viotti, sostuvo que la presente situación
política en Haití demanda una solución legal y políticamente viable.
Resulta crucial que el proceso electoral siga su curso de un modo
transparente y efectivo, con pleno respeto de la legislación
pertinente, precisó la diplomática.
Con respecto al sorpresivo regreso de Duvalier a Puerto Príncipe,
el subsecretario de la ONU se limitó a señalar que se trata de un
hecho que puede tener un impacto impredecible.
Asimismo, la embajadora estadounidense recordó que el ex dictador
tiene un notable historial de abusos de los derechos humanos y de
corrupción.
En tanto, la subsecretaria general de la ONU para Asuntos
Humanitarios, Valerie Amos, advirtió sobre la urgencia de cubrir las
necesidades relacionadas con el combate a la epidemia de cólera en
Haití que hasta ahora suma casi cuatro mil muertos.
Explicó que mientras la propagación del virus continua, la tasa
de mortalidad cayó del nueve al dos por ciento como resultado de las
campañas de tratamiento y de información sobre la enfermedad.
Acerca de las consecuencias del movimiento telúrico, Amos indicó
que a pesar de la ayuda brindada, esa asistencia no significa ni
significará una solución a largo plazo.
No podemos esperar que Haití, el país más pobre y menos
desarrollado del hemisferio occidental antes del terremoto, sea
reconstruido en uno o dos años, sentenció.