El líder del Movimiento Futuro, Saad Hariri, expresó disposición
a encabezar el próximo gobierno libanés, pese al rechazo tácito de
la oposición liderada por Hizbulah, mientras la tensión multiplicó
el despliegue militar en Beirut, reporta Prensa Latina.
Asistiremos a las consultas (parlamentarias previstas para la
próxima semana) y seguiremos comprometidos con mi nominación para
primer ministro por el bloque Futuro, afirmó Hariri en un discurso
pronunciado ante sus partidarios en la coalición 14 de Marzo.
La esperada alocución se produjo cuatro días después de la del
secretario general del movimiento chiita Hizbulah (Partido de Dios)
y líder del bloque opositor 8 de Marzo, jeque Hassan Nasrallah,
negado a que Hariri repita en la jefatura del gabinete.
El mandatario interino, apoyado por Estados Unidos y otras
spotencias occidentales, pidió dejar que impere la Constitución para
decidir si puede encabezar un nuevo Ejecutivo, tras la caída del
suyo la semana pasada por la renuncia de 11 ministros leales a
Hizbulah.
Hariri ratificó su compromiso con el Tribunal Especial para el
Líbano (TEL) auspiciado por la ONU y que investigó el asesinato de
su padre, el ex primer ministro Rafiq Hariri, ocurrido en 2005.
Igualmente apoyó la iniciativa mediadora de Siria y Arabia
Saudita, así como la de Qatar y Turquía, todas malogradas debido al
antagonismo sobre la gestión del TEL y los falsos testimonios en los
que presuntamente se basó para acusar a líderes de la resistencia.
Entretanto, fuentes del 14 de Marzo revelaron a medios de
difusión locales que el diputado y jefe del Partido Socialista
Progresista (PSP), el druso Walid Jumblatt, confesó a turcos y
qataríes su adhesión al bloque de Hizbulah y el distanciamiento de
la alianza gobernante.
Según la publicación digital iloubnan.info, Jumblatt consideró
que insistir en Hariri para primer ministro tendría consecuencias
catastróficas para la seguridad del partido druso, para él y para la
población drusa en áreas bajo dominio de la resistencia.
La decisión implicaría debilitar a la alianza gobernante y calzar
una propuesta para que el ex primer ministro Omar Karami repita en
el puesto y forme un gabinete de unidad nacional, pero eventualmente
con predominio de titulares afines al Partido de Dios.
Mientras soldados y tanques refuerzan la vigilancia alrededor del
palacio de Gobierno, la residencia de Hariri y sedes gubernamentales
del centro de Beirut, el líder cristiano maronita Michel Aoun
rechazó la imposición foránea del mandatario interino y lo acusó de
corrupto.
Necesitamos un gabinete limpio que respete leyes morales y textos
legales. Hariri no debe regresar, no porque estemos obsesionados con
él o con los sunnitas; una persona como él no se nos puede imponer,
subrayó el jefe del Movimiento Patriótico Libre y aliado de Hizbulah.