Después de seis décadas de haber abolido sus fuerzas armadas,
Costa Rica está en vías de revertir esa política, con la excusa de
un supuesto conflicto limítrofe con Nicaragua, reporta Prensa
Latina.
Luis Paris, ex embajador de este país centroamericano en el
Vaticano, opinó que la reactivación de la Policía de Fronteras
constituye en la práctica la creación de un ejército, lo que podría
llevar al estallido de un conflicto armado con el vecino del norte.
Sus críticas tienen lugar tras un discurso por el aniversario 62
de la abolición del Ejército de Costa Rica, donde la presidenta
Laura Chinchilla anunció la reactivación de la Policía de Fronteras,
específicamente para la zona limítrofe con Nicaragua.
La decisión del Gobierno de armar fuerzas de seguridad que tengan
capacidad de defensa contra ejércitos extranjeros ( ) es un renacer
de ese espíritu bélico que creíamos eliminado y que contradice
nuestra vocación pacifista, expresó Paris en un artículo publicado
por el diario local La Nación.
Nos hemos puesto a pensar qué sucedería cuando este cuerpo
especial se enfrente militarmente con las tropas invasoras. Ni más
ni menos que una guerra entre ambos países que fácilmente puede
extenderse más allá de la frontera, agregó.
El conflicto binacional estalló cuando el gobierno tico acusó a
la administración sandinista de provocar daños ambientales en la
zona limítrofe con los trabajos de dragado del nicaraguense río San
Juan y de incursionar con tropas militares en territorio nacional.
Este país elevó sus denuncias a la Corte Internacional de
Justicia de la Haya, pese a que Nicaragua niega tales acusaciones.
La nación vecina segura que no ha provocado daños ambientales en
la frontera con la limpieza de la vía fluvial, sobre la cual tiene
todos los derechos, y negó la presencia de tropas en suelo tico.