Actualizado 12:05 p.m., hora local

Buen tiempo favorece labores de rescate en
estado brasileño

BRASILIA, 20 de enero (PL).— El buen tiempo y la ausencia de lluvias fuertes permiten hoy acelerar los trabajos de rescate de cadáveres y limpieza en la región serrana de Río de Janeiro, seriamente damnificada por intensas precipitaciones.

Aunque este jueves amaneció con cielo nublado, las previsiones del Instituto de Meteorología es de probable ocurrencia de lluvias al final del día en áreas aisladas de la región serrana fluminense, que desde la semana anterior vive la peor catástrofe natural de la historia de Brasil.

Con una cifra de fallecidos que varía entre 745 y 748, dependiendo de que quien emita el balance, ya sean los organismos de socorro o las autoridades locales, lo cierto es que ese número aún puede crecer mucho más debido a las más de 300 personas que permanecen desaparecidas.

El martes de la semana anterior, un fuerte temporal azotó los municipios montañosos de Nova Friburgo, Teresópolis, Petrópolis, Sumidouro, Sao José do Vale do Río Preto y Bom Jardim, entre otros, que provocó deslizamientos de tierra que arrastraron todo a su paso y sepultaron cientos de viviendas.

Fallas en los sistemas de alerta de desastres, la falta de estructura de la Defensa Civil de esos municipios para enfrentar eventos naturales de la magnitud del acontecido y la construcción de casas en áreas de riesgo se conjugaron para generar la mayor tragedia en la historia brasileña, según diversos especialistas.

Las imágenes de las cadenas de televisión y de los fotógrafos hablan por si solas de la enorme calamidad que abate esa región serrana, uno de los principales atractivos turísticos de Río de Janeiro, después de sus afamadas playas, con cientos de viviendas arrasadas, ríos de lodo, puentes destruidos y carreteras borradas.

En medio de esa tragedia, el buen tiempo de las últimas 48 horas ha permitido acelerar las trabajos de rescate, la limpieza, la entrega de donaciones a los damnificados, así como la atención médica y el auxilio a aquellos que se mantenían aislados desde la semana anterior.

Y si bien la catástrofe es de una magnitud sin igual en la historia nacional, también los brasileños, una vez más, dan muestras de su espíritu solidario con masivas donaciones de sangre y entrega de alimentos y artículos de primera necesidad que suman ya cientos de toneladas.

Por otra parte, la tragedia sirvió también para agilizar la implementación del nuevo Sistema Nacional de Prevención y Alerta de Desastres, el cual debe quedar totalmente listo en cuatro años, pero ya el próximo verano estará operando en las zonas de riesgo de este inmenso país suramericano.

Datos oficiales calculan en más de cinco millones de brasileños los residentes en unas 800 áreas de alto peligro de ocurrencia de los principales eventos naturales que afectan esta nación, como deslizamientos de tierra, inundaciones, sequías, resacas y vendavales.

 

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