El colorido, ritmo y sincretismo de la cultura cubana se
mostraron hoy en esta ciudad, durante cabalgata que evoca la
tradicional celebración del Día de Reyes por los cabildos africanos
y francohaitianos.
La ancestral fiesta y procesión nacidas a finales del siglo XVI,
mostraron la evolución de esas sociedades de ayuda mutua creadas por
los esclavos, las cuales han mantenido vivo uno de los componentes
fundamentales de la identidad popular la Isla, a más de un siglo de
abolición de la ignominiosa práctica.
Por la céntrica calle Enramadas, desfilaron los grupos
portadores, mezclados con los santiagueros, entre toques
cadenciosos, formas de la oralidad como los pregones y el teatro de
relaciones, elementos de las prácticas mágico-religiosas y las
manifestaciones artísticas más autóctonas.
Hasta el antiguo edificio del Ayuntamiento, en el parque Céspedes
-fundacional Plaza de Armas y centro histórico de la villa de 495
años- llegó la romería, mostrando la identidad musical y danzaria
nacida en Cuba entre toques de tambor y complejas armonías europeas.
Protagonizaron la marcha los cabildos Carabalí Isuama y Carabalí
Olugo, con sus pendones de colores alegóricos a las deidades de los
panteones africanos y a la tricolor enseña nacional.
Las asociaciones donde militaron Guillermón Moncada y Quintín
Bandera -entre otros negros y mulatos que descollaron durante las
guerras de independencia- se pasearon con sus típicas vestimentas,
imitaciones de los de la corte de España, y harapos de trabajador
doméstico del siglo XIX, con adornos africanos.
También volvieron a las calles santiagueras las máscaras, los
disfraces y las congas, en evocación de las fiestas que se
transformaron con el tiempo en el reconocido Carnaval de Santiago de
Cuba.