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Pocos, pero hacen mucho
Experiencia de colectivos guantanameros que integran la Empresa
de Cultivos Varios Niceto Pérez contribuye a mejorar los resultados
de la entidad. Llegaron a tener 266 custodios y hoy apenas son once
JORGE LUIS MERENCIO CAUTÍN
Resultó sencillo localizar en Guantánamo una empresa agropecuaria
que con su desempeño se aproxime al contenido del Lineamiento 182 de
la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, el cual
expresa la necesidad de organizar la fuerza laboral de ese sector en
colectivos, con una correcta vinculación del hombre al área y a los
resultados finales, de modo que se asegure el incremento de la
productividad de sus integrantes y mejoren sus ingresos y calidad de
vida.
Cada
colectivo dispone de al menos una yunta de bueyes.
Encontrar el ejemplo fue fácil, no precisamente porque abunden,
sino porque lo más probable es que en la provincia la Empresa de
Cultivos Varios Niceto Pérez, primera del sector agropecuario en el
país en aplicar el Perfeccionamiento Empresarial, sea la única que
cumple con la política trazada en el documento objeto de discusión
actual por la sociedad cubana.
Cultivos Varios Niceto Pérez cuenta con 590 trabajadores, de los
cuales únicamente 22 realizan funciones de dirección,
administrativas o técnicas. Su estructura productiva está integrada
por ocho fincas subordinadas directamente al director general, las
cuales se ramifican en 156 colectivos, que son pequeñas agrupaciones
de obreros agrícolas (cinco como promedio), las cuales funcionan
como centro de costo, con presupuesto de gastos e ingresos, y están
responsabilizadas con su contabilidad.
Reinaldo
debuta como productor de plátano vianda con la tecnología extradenso.
Los caracteriza, además, su capacidad de programar la
organización del trabajo (horario, tiempo de labor, tipo de tarea a
realizar), la forma de distribución del salario y las medidas
disciplinarias a aplicar. Reciben los recursos directamente de la
Empresa, sin intermediario; y entregan su producción a los puntos de
recepción dispuestos por aquella.
Tienen la facultad de seleccionar a sus integrantes, que atienden
una hectárea como promedio, y de decidir su permanencia en el grupo.
Su jefe es un obrero más, solo que posee mando.
Una de las ventajas principales de los colectivos respecto a
otras estructuras productivas es el alto sentido de pertenencia que
tiene cada uno de sus obreros por el área y la producción a su
cargo, lo que ha posibilitado disminuir los custodios.
Esta Empresa llegó a contar con 266 vigilantes y hoy apenas
dispone de 11, todos destinados a la protección de la sede principal
de la entidad, de los depósitos de combustible, del almacén y del
parqueo de la maquinaria. "Ni uno solo cuida un área agrícola, ni
siquiera las dedicadas a la producción animal", asegura Abelio
Machuca Vega, director general.
Los colectivos han demostrado su eficiencia productiva haciendo
un uso racional de los recursos, aspecto clave en la agricultura.
Hace alrededor de 10 años, la Empresa contaba con 45 tractores y
consumía 35 toneladas de diésel al mes. Ahora logra una mayor
producción y lo hace con 11 tractores (solo empleados en la
preparación de la tierra más exigente) y con ocho toneladas de
combustible.
Estas pequeñas estructuras han enfrentado el déficit de medios
mecanizados y petróleo con el empleo óptimo de la tracción animal.
Las 156 agrupaciones disponen de al menos una yunta de bueyes (la
Empresa cuenta con 170), lo que les asegura realizar las atenciones
culturales, las cosechas y poscosechas con esos mansos.
Al decir del director general, la estructura de los colectivos
favorece el control interno de la Empresa, por el hecho de darles
participación real a los trabajadores en la recepción, control y
destino de cada recurso.
"Desde 1999, en que se nos aprobó aplicar el Perfeccionamiento
Empresarial, año tras año nos han realizado la auditoría financiera
y la evaluación siempre ha sido satisfactoria", cuenta Machuca.
Agrega que también han sido sometidos a dos controles internos
nacionales y ninguno ha arrojado faltantes ni ajuste por pérdidas.
Lo otro es el control de la producción. Como el ingreso de los
trabajadores se corresponde con los resultados finales de su faena,
existe una alta responsabilidad, un gran celo porque no se desvíen
las cosechas, y porque no se robe. La fórmula es sencilla: mientras
más entregan los colectivos, mayores son sus ingresos.
PROTAGONISTAS SATISFECHOS
Reinaldo Labañino Romero, obrero agrícola, no oculta su
satisfacción por la mejora de su salario y de la calidad de vida de
él y su familia, a partir de su incorporación hace tres años a uno
de los colectivos de la Empresa.
Mi salario mensual supera los 900 pesos. A ese estímulo
fundamental se añade el hecho de poder criar animales. Yo dispongo
de gallinas, patos, cerdos y carneros, los que me garantizan el
autoabastecimiento. También cuento con una vaca que me asegura la
leche, detalla Reinaldo.
"Trabajar en un colectivo exige dedicación, sacrificio, amor por
lo que se hace, pero ello es bien recompensado", interviene Osmel
Palacios Riveaux, jefe de una de esas agrupaciones en la finca
platanera El Millo.
A esos predios llegó Osmel hace unos años desde la ciudad de
Guantánamo, y junto a su esposa y otro obrero conformaron el
colectivo número dos, hoy uno de los mejores de la mencionada finca
por sus rendimientos de más de 52 toneladas por hectárea en plátano
burro, y por su eficiencia general.
Informa el director general que en el 2010, hasta noviembre, la
Empresa tenía planificado acopiar 8 300 toneladas de viandas,
hortalizas, granos y frutas y logró 9 100. En las ventas al Estado
de carne de cerdo y de ovino-caprino alcanzó 38,8 toneladas, contra
9,7 en el 2009.
En el periodo mencionado la entidad obtuvo utilidades por 418 600
pesos, indicador favorecido por una productividad promedio por
trabajador de 12 113 pesos y un salario medio de 860 pesos.
Esta empresa agrícola, si bien comercializa el mayor volumen de
su producción con Acopio, también está comprometida con el
abastecimiento directo a tres puntos de venta de la ciudad de
Guantánamo y a otro en el poblado de La Yaya, este último con
hortalizas y frutas, fundamentalmente.
SERÍA MEJOR SI...
Opina Machuca que los resultados económico-productivos actuales
pudieran duplicarse de no ser por las severas afectaciones que
afrontan con el riego (no cubre el 40% de las áreas), como
consecuencia de roturas prolongadas de la estación de bombeo y
déficit de los sistemas de campo.
"Otra cosa son los problemas subjetivos, como el hecho de que
todavía la Empresa no puede, una vez cumplidos sus impuestos y otros
compromisos con el Estado, disponer de las utilidades en beneficio
del desarrollo interno.
"Al estar obligados a aportar las utilidades al presupuesto del
Estado, también quedamos precisados a pedir crédito para cualquier
inversión.
"Por suerte —concluye Machuca enfáticamente— la solución de estas
dificultades está prevista en el Proyecto de Lineamientos de la
Política Económica y Social, que hoy se discute en cada colectivo
laboral cubano." |