La decisión del gobierno chileno de subir las tarifas del gas de
uso doméstico en la gélida región de Magallanes generó protesta y
sumó un nuevo punto de discordia en el escenario político.
Entre llamados a la calma por parte de las autoridades
nacionales, denuncias de parlamentarios opositores, focalización del
tema en la prensa y acentuado malestar popular amaneció este jueves
en Chile, luego del anuncio de un incremento del 17 por ciento del
precio del combustible en la zona, reportó Prensa Latina.
El gas en Magallanes es como el agua, como el pan de cada día; es
una necesidad, no un lujo, replicó Vladimiro Mimica, alcalde de la
austral ciudad de Punta Arenas, capital de la mencionada región,
situada a unos tres mil kilómetros de Santiago.
"Aquí va a subir todo: la energía eléctrica, el transporte
público, todo", añadió el edil al explicar el efecto dominó que en
su opinión provocará el citado reajuste, con impacto devastador en
las familias de menores ingresos.
Mientras, organizaciones gremiales y ciudadanía de la agreste
geografía magallánica preparan nuevas acciones de fuerza para
impedir el aumento de las tarifas del gas, resultado de un acuerdo
entre la Empresa Nacional del Petróleo y la distribuidora Gasco.
De acuerdo con reportes radiales, ayer fueron bloqueados los
principales accesos terrestres y aéreos a Punta Arenas y unas cinco
mil personas se congregaron frente a la Intendencia regional en
rechazo a la decisión gubernamental.
Tenemos que tomar las medidas que permitan que Magallanes reviva
su industria energética, señaló el ministro de Energía, Ricardo
Raineri, emplazado por la oposición chilena tras haber espetado que
a los magallánicos se les acabó la fiesta.
"Ha tenido una desfachatez, una altanería, una arrogancia
inaceptable", denunció el senador independiente Carlos Bianchi,
quien llamó además al presidente Sebastián Piñera a honrar su
palabra de noviembre último, cuando prometió se mantendría una
tarifa preferencial del gas en Magallanes.
Ubicada en el extremo sur del territorio chileno, la región de
marras abarca también suelo antártico y se distingue por un clima
hostil, con fuertes vientos y temperaturas gran parte del año por
debajo de los cero grados.