Invisibles, proscritos

Comienza hoy ciclo de películas en las que participaron personalidades perseguidas en Hollywood durante la era maccarthysta

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

El ciclo de películas Invisibles y proscritos: las listas negras de Hollywood comenzará a exhibirse este jueves y se extenderá hasta el próximo 2 de febrero en la sala 3 del Multicine Infanta y en cines y videoclubes de todas las provincias del país.

Detrás del tortuoso romance entre Ricky (Humphrey Bogart) e Isla (Ingrid Bergman) están los diálogos de Howard Koch, uno de los proscritos en Hollywood.

Con este programa, integrado por 28 filmes, el ICAIC recuerda a realizadores, guionistas y actores que sufrieron persecución en tiempos de la Guerra Fría, acosados por el Comité de Actividades Antinorteamericanas y el senador Joseph McCarthy a mediados del siglo pasado, y llama la atención acerca de los riesgos que corren los intelectuales y artistas que asumen con honestidad responsabilidades cívicas en un país donde el más rancio conservadurismo, hoy día atrincherado en el llamado Tea Party, ejerce una decisiva influencia ideológica.

El ciclo abre en La Habana con Ambiciosa (1947), de Otto Preminger, y Dos mulas para la Hermana Ana (1970), de Don Siegel. Los autores de ambos guiones, Ring Lardner Jr. y Albert Maltz, respectivamente, figuran en la lista de acusados conocida como Los Diez de Hollywood.

En ese caso estuvieron implicados, además, los escritores Dalton Trumbo, Alvah Bessie, Lester Cole, John Howard Lawson, Samuel Ornitz y Adrian Scott, y los directores Hebert Biberman y Edward Dmytryk.

Al negarse Lardner y Maltz, como los otros, a cooperar con la infame maniobra del comité mccarthysta, fueron sometidos a un proceso judicial y encarcelados por un año. Tras recuperar la libertad, Lardner no apareció más en los créditos de los guiones que escribió. Veintitrés años después de su interdicción, Maltz solo pudo firmar con su nombre Dos mulas para la Hermana Ana.

La cacería de brujas no tuvo límites. A lo largo del ciclo el público podrá revisitar el clásico Casablanca, de Michael Curtiz, pero debe saber que uno de sus libretistas, Howard Koch, merecedor del Oscar al Mejor Guión de 1944, tuvo que proseguir en los cincuenta su carrera en Gran Bretaña —como lo hizo también el excelente director Joseph Losey, de quien se verá El criminal— debido a que la Warner lo expulsó de su nómina simplemente porque el hombre manifestaba simpatías hacia la Unión Soviética.

Y cuando los espectadores vuelvan a disfrutar la inquietante fábula que plantea Cocoon —aquellos viejitos que descubrieron la fuente de la juventud en aguas energizadas por seres alienígenas—, sabrá que uno de ellos, Hume Cronym (en el papel de Joe Finley) alguna vez fue productor y resultó despedido, luego de que el FBI lo acusara de haber empleado en sus filmes a actores sindicados como comunistas.

 

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