Con la producción de unas 320 toneladas de hortalizas en 2010, la
provincia de Las Tunas logró la más alta cosecha anual de su
historia en la modalidad de cultivos protegidos.
El ingeniero Adel Parra, jefe del único módulo de este tipo
existente en esta provincia oriental, a 670 kilómetros al este de La
Habana, dijo a la AIN que en ese resultado influyó
significativamente el comienzo del cultivo de la sandía, por primera
vez desde la apertura de esta entidad en agosto de 2006.
Tomate, pimiento y pepino son las principales variedades
sembradas en las dos hectáreas que abarcan las 30 casas protegidas
de este complejo, que cuenta, además, con una hectárea semiprotegida,
en la cual el surtido incluye lechuga, remolacha, col, cebollino y
otros vegetales.
Entre las notables ventajas de esta moderna tecnología agrícola,
ubicada en el norteño municipio de Puerto Padre, figura que dispone
de una malla que protege a los sembrados de los efectos directos del
sol, la lluvia, los vientos y el ataque de insectos.
La utilización del riego localizado y el suministro de los
fertilizantes junto con el agua garantizan una mejor absorción de
los nutrientes por las plantas, que se siembran en un sustrato
enriquecido con humus de lombriz, cachaza y otros abonos orgánicos.
El sistema de cultivos protegidos se puso en práctica hace varias
décadas en Europa para evitar los nocivos efectos que el invierno
tiene sobre los sembrados, pero se ha extendido a regiones
tropicales con el fin de ampararlos de los rayos del sol y las
fuertes lluvias.
Este método agrícola se comenzó a utilizar en Cuba a principios
del presente siglo, como parte de los esfuerzos que realiza el país
para elevar sus producciones agropecuarias y disminuir
progresivamente las cada vez más costosas importaciones de
alimentos.