Con una producción de más de cuatro millones 100 mil habanos en
2010, la Empresa de Torcido en Pinar del Río aporta al mercado puros
hechos totalmente en la tierra donde se cultiva el mejor tabaco del
mundo.
Orlando Acosta, director de esa entidad, destacó a la prensa el
impacto favorecedor de las nuevas tecnologías introducidas que,
junto a la experiencia acumulada por cosecheros de la hoja y
torcedores, han mantenido la demanda de ese rubro en un mercado
internacional competitivo y exigente.
Tras señalar entre los principales destinos a los países de la
Unión Europea, entre otras naciones del orbe, el directivo aseguró
la existencia en la provincia de la capacidad de producción
necesaria para satisfacer los compromisos comerciales.
Destacó la permanente superación de la mano de obra en las
fábricas pertenecientes a la empresa del territorio, así como la
incorporación de jóvenes a esa labor tradicional, amenizada
tradicionalmente por los lectores de tabaquería, cuyas voces llevan
a los torcedores las noticias y obras de la literatura cubana y
universal.
Sobresalen las marcas Trinidad y Montecristi de la línea Open;
Romeo y Julieta, y Partagás, entre otros tipos de Habanos,
denominación que incluye a todos los tabacos o puros en los cuales
el ciento por ciento de la hoja que los compone es cultivada y
manufacturada en Cuba, destaca la AIN.
De acuerdo con especialistas, la provincia de Pinar del Río
aporta más del 50 por ciento de la materia prima a la industria
nacional de habanos, materia prima resultante de múltiples y severos
controles tanto a nivel del proceso agrícola de cultivo y secado.
Se dice que la calidad del Habano radica en la unión de cuatro
factores: clima, suelos, sabiduría de campesinos y torcedores y
variedades de la solanácea. Por ello, a pesar de los intentos ya
hechos de alcanzar su calidad en otras naciones a partir de una
semilla de origen cubano, nunca se llegó a tal propósito.
La combinación de todos esos factores en el país antillano hacen
del puro habano un producto auténtico del país, certificado por el
sello que adorna las cajas de las diferentes marcas cubanas.