La zafra cumplió en su etapa inicial indicadores clave como el
azúcar fabricado, molienda y rendimiento industrial.
Este balance primario, que abarca desde el comienzo de las
operaciones hasta el 31 de diciembre pasado, tuvo el respaldo de la
puntualidad y la disciplina en la arrancada.
Según fuentes del Ministerio del Azúcar (MINAZ), los 15 centrales
que estaban en el programa abrieron sus capacidades en la fecha
señalada, o con días de antelación. A este grupo se sumaron otros
tres ingenios que aprovecharon las favorables condiciones agrícolas
e industriales para superar ampliamente el número de los que molían
en igual etapa del 2009.
El tiempo frío de diciembre benefició el rendimiento en azúcar y
son cuatro los centrales que lograron valores parciales sobre once:
Ifraín Alfonso, 30 de noviembre, Abel Santamaría y Melanio
Hernández.
Están muy próximos el Panchito Gómez Toro y el 14 de julio, los
cuales históricamente se han ubicado en la vanguardia de la
eficiencia.
Las limitaciones de caña dadas por el bajo rendimiento por
hectárea, determinan que el monto productivo de esta zafra sea
inferior a anteriores y que se ocupen cinco centrales menos.
Esta es una decisión correcta para procesar la poca materia prima
disponible en los ingenios que más posibilidades tienen y evitar una
práctica antieconómica: invertir personal y recursos sin una
adecuada respuesta en azúcar. Además, parte de esa fuerza podrá
concentrarse en la apremiante tarea de sacar del hondo bache en que
están los rendimientos cañeros.
Si medimos cada uno de los indicadores y su comportamiento hasta
el pasado 31 de diciembre, puede apreciarse la diferencia
significativa entre los registros del 2010 y los del 2009. En ese
año comenzó una de las zafras de peores resultados en la historia
azucarera cubana.
Lo importante ahora es que el 2011 marque un viraje radical, y
que el plan, por modesto que sea, se ajuste al calendario
establecido con calidad, bajo costo e integralidad en la eficiencia.