Un escándalo por la compra de una candidatura, el temprano
desgaste, las pugnas por el problema de la corrupción y otros
factores, golpean hoy a los candidatos neoliberales a la Presidencia
de Perú.
El primer tema afecta al líder de las encuestas sobre intención
de voto para las elecciones generales del 10 de abril, Luis
Castañeda, quien lleva 24 horas atrincherado en el silencio mientras
dirigentes de segunda línea de su partido, Solidaridad Nacional (SN),
salen a defenderlo.
El escándalo estalló ayer, cuando un diario reveló una grabación
furtiva en la que la candidata de SN a la segunda vicepresidencia,
Rosa Núñez, dice a un grupo de allegados que pagó 500 mil nuevos
soles (casi 180 mil dólares) por la nominación, así como otros 72
mil dólares como aportes.
El segundo a bordo de SN, Marco Parra, denunció una guerra sucia
contra Castañeda y negó que Núñez haya hecho desembolso alguno,
mientras ella solo admitió que puede y hará un aporte importante de
su dinero, que llamó inversión, a la campaña electoral.
Mientras Parra sostuvo que el audio fue manipulado y producto de
un delito que la justicia debe perseguir, Núñez osciló entre negar
que sea su voz la grabada y admitirlo y aceptó la posibilidad de que
su candidatura sea retirada.
En el audio desmentido, Núñez dice también que su ex esposo,
César Acuña, aliado de otro candidato presidencial neoliberal, Pedro
Pablo Kuczynski, ofreció a SN el doble de dinero para que ella no
sea candidata.
Acuña se sumó a las numerosas voces que piden una investigación y
el caso explica para muchos el misterio de la nominación de una
desconocida como Núñez, que la prensa consideraba producto del
distanciamiento entre ella y su todavía esposo.
El candidato nacionalista Ollanta Humala, cuarto en los sondeos,
deploró el escándalo, dijo que Castañeda maneja su campaña
aparentemente como condujo el municipio de Lima, alusión a las
acusaciones de corrupción contra el ex alcalde y dijo que al final
los votos se impondrán al dinero.
Entretanto, el ex presidente neoliberal Alejandro Toledo, quien
disputa con Castañeda el primer lugar de las encuestas, tiende a
declinar por críticas a su frivolidad y duros cuestionamientos como
el lanzado por quien fuera su vicepresidente, David Waisman, quien
lo llamó cobarde.
Con escasa opción, como Kuczynski, la candidata del gobernante
Partido Aprista, Mercedes Aráoz, reiteró, según fuentes de la
organización, sus amenazas de renunciar si apristas acusados de
corrupción son incluidos en las listas de postulantes al Congreso de
la República por considerar que tal presencia afecta sus
posibilidades.
La amenaza apunta, según la prensa, al dirigente Jorge del
Castillo, quien en 2008 se vio obligado a dejar el cargo de primer
ministro por sus contactos con una red oficialista de corrupción que
servía a empresarios extranjeros interesados en negocios con el
Estado.
Aráoz, añaden las versiones, rechaza también la nominación como
candidata parlamentaria de Luciana León, hija de Rómulo León, preso
por ser el principal integrante de esa red y ministro del primer
gobierno (1985-90) del actual presidente, Alan García.
En cuanto a la tercera de los sondeos, Keiko, la hija del ex
presidente Alberto Fujimori, los analistas apuntan que tiende a
estancarse por su excesiva identificación con su progenitor,
condenado a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad y
corrupción cometidos durante su decenio de gobierno (1990-2000),
reportó Prensa Latina.