A pesar de cierta disminución de las lluvias las inundaciones en
Australia se extendían sobre unas 40 ciudades y se han convertido en
una seria amenaza para la Gran Barrera de Coral, única en el mundo.
Las aguas avanzan de manera descontrolada, cubren una superficie
algo superior al millón y medio de kilómetros cuadrados, similar a
la extensión de Francia y Alemania juntas y mantienen aisladas a más
de 200 mil personas.
Los desechos arrastrados comienzan a erosionar la frágil
estructura de la Gran Barrera, ecosistema declarado Patrimonio
Mundial por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la
Cultura y la Ciencia (UNESCO).
A su vez, los pronósticos meteorológicos prevén más lluvias en
las próximas semanas, algo inusitado en esta época del año y sin
precedentes en la historia de Australia, cuyos cultivos, minas de
carbón e infraestructura en general están seriamente dañados.
Un balance preliminar cifra en 10 los muertos a causa del
desastre, 40 comunidades aisladas y muy afectadas, sobre todo en el
estado de Queensland, donde más de una treintena de minas de carbón
están anegadas.
El gobierno de la primera ministra en ese estado, Anna Bligh,
declaró que las pérdidas evaluadas se calculan en cerca de cinco mil
millones de dólares y anunció el nombramiento del general Mick
Slater para dirigir todas las operaciones de rescate y
rehabilitación.
Hasta el momento, el Ejército australiano, junto a miles de
voluntarios, tiene a su cargo todas las tareas de suministro de
alimentos con el empleo de helicópteros en los lugares donde el
acceso por tierra es imposible, informó Prensa Latina.