La sociedad sigue hoy paso a paso el principal hecho noticioso en
Guatemala, un atentado con bomba, con sentimientos desde la angustia
hasta la indignación y la impotencia ante tanta violencia.
El ataque con un artefacto casero incendiario a un ómnibus de
pasajeros en esta capital, con saldo de siete muertos, levantó una
ola de condena generalizada y la exigencia a las autoridades de dar
con los culpables y castigarlos, informó Prensa Latina.
Esa fue la primera agresión de 2011 a un autobús del servicio
público, acción sumada a las habituales de los últimos años que
cobran muchas vidas de sus propietarios, conductores, ayudantes y
usuarios.
A la condena pública se incorporó la Oficina de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos en Guatemala, la cual expresó
consternación por el hecho y criticó la situación de inseguridad
vivida en el país.
Exhortó a las autoridades a conducir investigaciones prontas,
objetivas y eficaces sobre éste y demás ataques cometidos
anteriormente, y llamó a sancionar a los responsables, prevenir
estos actos y frenar la ola de violencia.
El Estado tiene el deber de garantizar un transporte público
asequible, eficiente y seguro para todos sin discriminación, como
uno de los requisitos principales para la construcción de espacios
en los cuales se ejerzan los derechos de ciudadanía, aseveró.
La explosión del artefacto incendiario ocurrido el pasado lunes
dejó como saldo entre los muertos a dos menores de edad junto con su
madre, y varios pasajeros con quemaduras.
Como sospechosa de ser la autora fue capturada ayer una mujer de
19 años, al parecer integrante de una facción de la pandilla mara
18, perseguida por las autoridades al atribuirle la agresión.
En la única reacción oficial conocida hasta el momento, la
Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente ofreció
hacerse cargo de los gastos funerarios de las siete personas
fallecidas.
Además, cubrir el costo de los medicamentos, especialmente los
tratamientos dermatológicos recetados a quienes resultaron heridos,
y la entidad realiza estudios socioeconómicos para determinar la
factibilidad de brindarles otro tipo de ayuda, según un comunicado.
La condena a ese acto criminal comienza a traspasar las
fronteras, porque se conoció la expresada por el gobierno de México
que reafirmó el apoyo a su par guatemalteco y al pueblo de este país
en la lucha contra el crimen organizado.