Relata que la peor madrugada de sus 27 años de existencia
aconteció cuando el cólera intentó arrancarle la vida a tres de sus
seis hijos.
"Los vómitos y las diarreas no paraban. Estaba desesperado y no
sabía qué hacer", recuerda aún aterrado y con las manos en la
cabeza.
"No tenía un cuarto (dinero) en mi bolsillo, porque soy muy pobre
y a veces ni tengo para alimentar a mi familia", expresa mezclando
palabras en español y en creole.
José Francisco se enteró de que médicos cubanos habían abierto
hacía unas semanas un centro de tratamiento del cólera de 50 camas
en Belladere, a tres kilómetros de su bohío de piso de tierra, y
para allá arrancó caminando, primero con Francia, una niña de tres
años, y Shinalde, un varón de siete, después con otro de los
varones, Laurie de cinco años.
Las manos amigas y diligentes venidas desde Cuba actuaron rápido,
canalizando venas y rehidratando tres menudos cuerpecitos para
rescatarlos de una muerte segura, provocada por una terrible
epidemia que ha segado la vida ya a más de 3 300 de sus compatriotas
en apenas tres meses.
"Yo pensé que mis tres hijos iban a morir, estaban malísimos;
pero los médicos cubanos son todos buenos, trabajan día y noche y
tienen mucha, mucha paciencia y corazón.
"Usted sabe, la situación en Haití es mala, pero ellos nos
prestan servicios; y a pesar de que no somos familia de sangre,
vienen aquí y pasan trabajo junto con nosotros".
Y es un hecho significativo que en este centro de tratamiento del
cólera establecido en tiendas de campañas y en condiciones muy
duras, sus cuatro médicos, Roxana Paredes (Las Tunas), Luis
Rodríguez (Camagüey), Wilfredo Ortega (Villa Clara), Dania Cisneros
Marrero (Las Tunas) y los licenciados en Enfermería Manuel González
(Santiago de Cuba), Daisy M. Carvajal, María Caridad Leyva, Ana
Míriam Riera y Gisela Alonso (Camagüey) han resuelto a como dé lugar
plantarle cara a la muerte para devolver a sus pacientes enfermos de
cólera a la vida.
¿Cuántos niños como Francia, Shinalde y Laurie han visto trunca
sus cortas vidas por este desgraciado padecimiento u otras
enfermedades prevenibles con una simple vacuna, por no haber
cumplido la comunidad internacional su compromiso de ayuda sin
condicionamientos económicos y políticos a Haití?
En este país el cólera tiene el rostro de la pobreza, de la cual
es responsable el capitalismo mundial, que ha condenado a esta noble
tierra a una de las miserias más infrahumanas que ojos humanos
puedan soportar.
Es un aldabonazo a la conciencia universal que en Haití, en pleno
siglo XXI, los ciudadanos rebasen a duras penas las cinco décadas de
vida como promedio, o que su tasa de mortalidad infantil sea de 62
muertos por cada 1 000 nacidos vivos, de acuerdo con el Informe
Estado de la Población Mundial 2010, la más alta de América y el
Caribe y una de las peores a nivel global. Su cuadro de salud en
algunos casos presenta índices inferiores a los de algunos países
del África Subsahariana.
El hambre que se vive en Haití, la escasez de agua y las pésimas
condiciones higiénico-sanitarias de su población podrían provocar en
los próximos meses una más rápida propagación de la epidemia de
cólera y otras secuelas, como un mayor aumento de su elevada tasa de
mortalidad infantil, por ejemplo.
Y en medio de tanto trabajo, que casi abruma y agota, ha sido
signo de alegría y orgullo entre los más de 1 300 miembros de la
Brigada Médica Cubana, la buena noticia de que nuestra Cuba ha
logrado cerrar el 2010 con la más baja tasa de mortalidad infantil
de su historia, 4,5 muertos por 1 000 nacidos vivos, con Villa Clara
encabezando la lista con 2,5, y otras siete provincias y el
municipio especial de Isla de la Juventud con tasas por debajo de
5,0.
También satisface y alienta el hecho de que nuestros brigadistas
sanitarios continúen disminuyendo, en el inicio de este 2011, la
letalidad de la epidemia de cólera en las unidades bajo su
responsabilidad en Haití, con diez días sin tener un fallecido por
cólera (la tasa en este sentido se fija en solo 0,52 %), cuando a
nivel nacional este indicador continúa su espiral con una letalidad
de 2,24%. Ya son 51 279 las vidas haitianas salvadas de la terrible
enfermedad por los galenos y enfermeras de la Patria de José Martí.