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Cuba: sus provincias y municipios en el tiempo
ALBERTO NÚÑEZ BETANCOURT
alberto.enb@granma.cip.cu
Mediante Real Cédula del 8 de octubre de 1607, expedida por el
rey Felipe III, la Isla quedaba dividida en "dos mitades" con
gobiernos independientes uno del otro: La Habana y Santiago de Cuba,
reservándose al gobernador de La Habana el título de Capitán
General. Hasta entonces había sido considerada una sola provincia.
Tal disposición se recoge en la historia como la primera
segmentación territorial emprendida por la metrópolis. Pero no fue
hasta 1774 que, a consecuencia de un crecimiento demográfico, una
población contada en 171 620 habitantes, —según el primer censo
oficial efectuado en el país—, un notable desarrollo económico
basado en la economía de plantación y el despegue de la industria
azucarera, se justificó realizar una división
político-administrativa en Cuba.
La demarcación comprendía solo dos departamentos: el Oriental o
de Santiago de Cuba, con sede en esa ciudad (en el territorio que
hoy ocupan las cinco provincias orientales) y el Occidental o de La
Habana (desde las actuales provincias de Pinar del Río hasta
Camagüey), incluida la Isla de Pinos, con cabecera en la villa de
San Cristóbal de La Habana, convertida en capital floreciente.
La evolución histórica de las divisiones político-administrativas
denota una muy estrecha relación con la demografía; en la medida en
que el país ha crecido en población se han tenido que ajustar las
estructuras territoriales, señala el arquitecto Fausto Martínez
García, especialista del Instituto de Planificación Física.
Otras dos divisiones tuvieron lugar durante el siglo XIX. En 1827
los departamentos se convirtieron en tres: el Oriental conservó
básicamente la misma superficie, mientras el Occidental abarcaba la
geografía comprendida hoy de Pinar del Río a Matanzas, más la Isla
de Pinos.
Central fue el nombre del nuevo departamento que contemplaba el
área de los actuales territorios de Camagüey, una parte de Las
Tunas, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Villa Clara y Cienfuegos.
Un dato curioso apunta el arquitecto Fausto: la capital de este
departamento no fue Santa Clara, ciudad que décadas después aportó
el nombre a la provincia ubicada en el centro del archipiélago.
Trinidad mereció ser la cabecera del departamento Central, porque
en la otrora villa se localizaba un importante núcleo poblacional y
era evidente el desarrollo azucarero encabezado por el Valle de los
Ingenios, señala el especialista.
Ya a mediados de la centuria, los habitantes de Cuba sobrepasaban
el millón. La denominación de provincias aparece por vez primera en
1878, cuando por Real Decreto del 9 de junio de ese año, se dicta la
creación de áreas determinadas para ese fin.
Los estudiosos afirman que fueron razones políticas las que
llevaron a la metrópolis a dividir la Isla en seis porciones. Una
vez concluida la Guerra de los Diez Años y escenificada la Protesta
de Baraguá, el gobierno español se vio precisado a ofrecer
determinadas concesiones (las cuales nunca cumplió) a los
insurrectos cubanos, entre ellas la de tener representación en las
Cortes españolas. Ello explica la división por provincias a fin de
elegir diputados por cada una de ellas.
Santiago de Cuba, Puerto Príncipe, Santa Clara, Matanzas, La
Habana y Pinar del Río, con sedes principales en las ciudades de
igual nombre, fueron las jurisdicciones establecidas. Isla de Pinos
perteneció entonces a la provincia de La Habana.
SIGLO XX: SALTO DEMOGRÁFICO Y EN PROVINCIAS
El aumento de la natalidad y las migraciones europeas hacia
nuestro país, luego de la Segunda Guerra Mundial, motivaron que la
población creciera hasta los 5 829 029 habitantes en 1953, fecha en
que tuvo lugar otra división político-administrativa.
Esa vez se mantuvieron aproximadamente los límites territoriales,
pero cambiaron los nombres de algunas provincias. Santa Clara pasó a
llamarse Las Villas; Puerto Príncipe, Camagüey, mientras Santiago de
Cuba se nombró Oriente.
El triunfo de la Revolución planteó el reto de reorganizar la
División Político-Administrativa (DPA) en función del desarrollo de
la sociedad socialista. Claro está, ello no podía realizarse en un
corto periodo de tiempo. Eran necesarias amplias investigaciones que
encaminaran con certeza las decisiones a tomar.
Una primera división, en 1970, mantuvo las seis provincias con
los nombres determinados en 1953, pero con ajustes territoriales en
los límites de algunas. La Habana tomó de Pinar del Río los
municipios de Mariel, Artemisa y Guanajay; Las Villas cedió a
Matanzas la Ciénaga de Zapata, y Oriente creció sobre Camagüey en
las áreas que ocupan los municipios de Amancio Rodríguez, y
Colombia, explica Fausto.
Como un paso significativo en la institucionalización del país,
luego de más de 15 años de aplicación de experiencias, la Revolución
cubana acomete la renovación total de las legislaciones heredadas de
la etapa colonial. El Partido y el Gobierno Revolucionario
consideraron factible la creación de nuevas formas del Poder
Popular. En uno de los "Por cuantos", la Ley 1269 del 3 de mayo de
1974 plantea "... instituir la elección de los Órganos del Poder
Popular, de modo que las masas queden incorporadas
institucionalmente a la dirección estatal y administrativa y que el
pueblo forme parte directa de los órganos del Estado, plenamente
identificado con este como Estado Socialista de los trabajadores,
profundamente democrático... ".
Una resolución del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba,
en diciembre de 1975 indicó la aplicación de una nueva DPA del país,
con la finalidad de lograr una vinculación más directa entre la
dirección nacional y la base, en correspondencia con las exigencias
de nuestro desarrollo económico y social planificado.
Al año siguiente el número de provincias aumentó a 14 y se
decidió la figura del Municipio Especial Isla de Pinos, que a partir
de 1978 recibió el nombre de Isla de la Juventud. Ese territorio
pasó a ser atendido directamente por el nivel central.
Esta División multiplicó la antigua provincia de Oriente por
cinco: Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín y Las Tunas.
Camagüey cedió parte de su superficie a la nueva provincia de Ciego
de Ávila. La provincia de Las Villas pasó a llamarse Villa Clara y
disminuyó su territorio en favor de la creación de las provincias de
Cienfuegos y Sancti Spíritus.
La provincia de La Habana se convirtió en dos: Ciudad de La
Habana, donde se localiza la capital del país, La Habana, y la
inmensa provincia de La Habana (19 municipios) con la peculiaridad
de no contar con una ciudad cabecera.
MODIFICACIÓN ACTUAL
La nueva DPA, que justamente entra en vigor con el inicio del año
2011, pretende una organización más racional en favor de los
servicios a la población, y mayor funcionalidad para las labores de
los gobiernos y las administraciones.
Otro objetivo esencial es la reducción de plantillas y locales, a
partir de la ubicación de organizaciones políticas, de masas, y
entidades del Poder Popular en una misma edificación. Ejemplo
fehaciente de racionalidad es que el número de cuadros de dirección
aprobados en los niveles e instituciones de las nuevas provincias de
Artemisa y Mayabeque ronda solo el 50 % de la cantidad que se
desempeñaba en la hasta ahora provincia de La Habana.
La modificación planteada para las provincias occidentales (Pinar
del Río, Artemisa y Mayabeque) ofrece coherencia desde el punto de
vista del número de municipios (11 cada una), lo cual reduce la
distancia entre estos y la cabecera provincial. El hecho de contar
además con una capital territorial favorece el desarrollo del
sentido de pertenencia.
Así Artemisa, que recibe tres municipios pinareños: Bahía Honda,
San Cristóbal y Candelaria, tiene su capital en el municipio de
igual nombre, mientras Mayabeque asume como cabecera a San José de
las Lajas. De esta manera se pone fin a la dependencia que durante
34 años de existencia tuvo la provincia de La Habana de localizar su
centro en la capital del país y no en territorio propio.
El perímetro de lo que desde 1976 fue Ciudad de La Habana
recupera su nombre histórico: La Habana, demarcación que recibe
porciones de tierra alrededor de la Escuela Latinoamericana de
Medicina, la Universidad de las Ciencias Informáticas, el lado este
de la meseta de El Cacahual, y asentamientos poblacionales Tirabeque
1 y 2, hasta ahora pertenecientes a Bejucal.
Varadero deja de ser municipio para integrarse al de Cárdenas
como antes de la DPA de 1976. La península de Hicacos, más el área
existente hasta el hotel Oasis, se constituye en zona de
administración especial subordinada al Consejo de Ministros.
La más oriental de las provincias solo ajusta sus límites entre
los municipios de Guantánamo, Manuel Tames y Yateras.
LOS MUNICIPIOS EN CUBA
Más de un autor considera que las primeras siete Villas fundadas
por Diego Velázquez fueron la génesis de los municipios cubanos. En
ellas se constituyeron los llamados cabildos, formados por un
teniente gobernador, nombrado por la máxima autoridad de la Isla,
dos alcaldes y varios regidores.
Con razón se afirma que, tanto en Cuba como en otros países de
Hispanoamérica el municipio es una reproducción del modelo
municipalista español.
No existe una fecha exacta que reporte la aparición de los
municipios en nuestro país, plantean los estudiosos del tema. Estos
fueron surgiendo casuísticamente de acuerdo con el grado de
desarrollo que tuvieran determinados territorios.
Edgar Figueroa Fernández, especialista del Centro de Estudios de
Población y Desarrollo, de la Oficina Nacional de Estadísticas,
apunta que en 1859 se estableció la Ley Municipal, y en ese contexto
se crean algunos municipios en distintos puntos de nuestra
geografía.
Años más tarde, en 1878, se hacen extensivas en la Isla por
Decreto Prolongado, las leyes orgánicas y municipales en las que se
determina el concepto de municipio "como asociación legal de todas
las personas que residen en un término municipal representada por un
consejo como organismo económico-administrativo llamado
ayuntamiento".
Entonces sumaban 130 los municipios, cifra que solo varió
levemente al finalizar la centuria.
El siglo XX trajo constantes reajustes de estas instancias. Los
términos municipales fueron creciendo en número. Si en 1909 eran 82,
en 1919 llegaron a 112; en 1931 a 124; en el 1953 a 126; en 1970 a
360 y en 1973 ascendieron a 407, añade el funcionario.
Además, desde los primeros años del triunfo revolucionario se
incorporó la región como un estabón intermedio entre la provincia y
el municipio. Mas ese elemento provocó cierto distanciamiento en la
ejecución de acciones de la Dirección nacional y la base, y fue
suprimido en el contexto de creación de las 14 provincias y los 169
municipios, en 1976.
Con la actual modificación, al salir Varadero de la relación de
los municipios del país, se reduce en uno el número de estos. Por lo
tanto en el presente la suma totaliza 168.
Una curiosidad
Regiones concebidas por el Padre Las Casas tras el encuentro
de las dos culturas
Una vez que la población aborigén fue calculada en 200 000
habitantes, el Padre Bartolomé de las Casas concibió más de una
veintena de regiones:
Maisí, Bany, Sagua, Maniabón, Barajagua, Bayamo, Mayné, Guaynaga,
Bayaquitirí, Macaca, Boyuca, Cueiba, Cayaguayo, Guaymaro, Camagüey,
Ornofay, Cubanacán, Guamuhaya, Mangón, Jagua, Sabaneque, Habanana,
Marién, Guaniguanico y Guanahacabibes.
Evolución histórica de las divisiones
político-administrativas
Fuentes:
—Historia de la división político-administrativa (1607-1976),
Alfredo Mateo Domingo
—Atlas demográfico de Cuba, 1979.
—Oficina Nacional de Estadísticas.
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