Especialistas del Jardín Nacional Botánico de Cuba advirtieron sobre
la necesidad de preservar la palma yarey o yarey macho, una especie
endémica de la región central del país.
La especie persiste en las sabanas y matorrales secundarios,
originados luego de la explotación de los bosques que pierden
parcialmente su follaje sobre suelos de arcillas pesadas, alertaron
los expertos de la institución en su boletín digital Bissea.
Señalaron el hecho de que la degradación y destrucción de su
hábitat están asociadas al desarrollo de la agricultura, la
ganadería y la industria azucarera, conjuntamente con la
sobreexplotación de sus poblaciones.
Citaron en particular el caso de las plantas del palmar La Rosa,
una de las mayores conocidas y localizada en la finca homónima de la
comunidad Coralia, municipio de Chambas, provincia de Ciego de
Ávila, a 405 kilómetros de La Habana.
Coincidieron que la principal amenaza para las palmas es la
sobreexplotación, mientras que las adultas son las más afectadas por
el desmoche de las hojas maduras para el techado, y de las jóvenes
destinadas a elaborar cintas a fin de amarrar el guano.
La maceración del pecíolo constituye un método de extracción de
fibras que son utilizadas en la fabricación de cepillos y escobas.
Pero en ocasiones el desmoche de las hojas es difícil por el
método tradicional, debido a la gran altura que alcanzan algunas y
se recurre a derribar los árboles.
Es necesario realizar trabajos de educación ambiental en la
región, establecer un sistema de monitoreo y rediseñar el sistema de
su explotación con vistas a su conservación y uso sostenible,
concluyeron los botánicos cubanos.