La
puesta en explotación de 159 cebaderos de toros del año anterior a
la fecha, ubica a Ciego de Ávila en favorable situación para
consolidar uno de los principales programas alimenticios cubanos.
Unos 5 800 animales, entre los sectores estatal y
cooperativo-campesino, se destinan al engorde de forma estabulada o
semiestabulada, con el máximo de calidad y exigencia en el
cumplimiento de los contratos.
La más reciente de esas unidades radica en la empresa genética
pecuaria de la Isla de Turiguanó, que cuando esté completa tendrá
capacidad para unos 1 000 cuadrúpedos, informó Eddy López Palomino,
especialista en ganadería.
Dijo que también existen centros robustecedores de búfalos en los
municipios de Venezuela, Chambas y Bolivia, con la particularidad de
que consumen menos forraje que los bovinos y se nutren más rápido.
Los productores tienen áreas de cría que garanticen toretes de
bovinos con buenas condiciones para la estabulación y suministran al
rebaño caña de azúcar, king grass y pienso criollo, indicó Leonardo
Pérez, experto en pecuaria.
Existen 45 cebaderos vinculados a la Unión Militar Agropecuaria (UMA),
cuyas experiencias aplican con eficiencia colectivos de la
Asociación Nacional de Agricultores Pequeños.
Sobresale José Ángel Guerrero, de la cooperativa de crédito y
servicios Genaro Ortega, de Majagua, que este año sus rumiantes
vendidos al Estado promediaron a 462 kilogramos, 40 por encima de lo
previsto, explicó Humberto Llorén Puig, técnico de la UMA.
Ortega es el único campesino avileño que engorda toros, cerdos y
ganado ovino-caprino, además de los cultivos en su finca de 26
hectáreas.
Se siente estimulado y afirma que elevar la producción de
alimentos con eficiencia debe ser una tarea de primer orden y un
compromiso de honor con el VI Congreso del Partido Comunista de
Cuba, fijado para abril del 2011.
Ciego de Ávila posee, también, seis fincas donde son nutridas las
vacas no aptas para la reproducción que requieren de mayor peso
antes de ser sacrificadas.