“He entregado lo mejor de mi vida en el terreno”

RONALD SUÁREZ RIVAS

PINAR DEL RÍO.— Ante un estadio abarrotado, como un día me confesó que prefería lanzar, Pedro Luis Lazo Iglesias, el pitcher más ganador de la pelota cubana, se despidió oficialmente del deporte activo.

Miles de pinareños, que durante dos décadas colmaron las gradas del Capitán San Luis con el propósito de verlo jugar, asistieron esta vez al cuartel general de su equipo, en una prueba de admiración por el estelar pelotero.

Foto del autorLazo, junto a su familia, recibió el homenaje de su pueblo representado por la afición pinareña.

Durante las últimas semanas, en una singular demostración de afecto, en 99 centros de Vueltabajo —clara alusión al número que llevó en la espalda durante casi toda su carrera— el pueblo de esta provincia le había preparado distintos homenajes.

La ceremonia oficial del retiro no podía ser en otro sitio que en el estadio. Seguramente, esta fue su salida más difícil al terreno.

"Siempre que voy lanzar, aunque sea frente al equipo más débil del campeonato, me pongo tenso", me reveló en una oportunidad.

Sin embargo, para quien manifestara como su meta principal el cumplirle a su público "mientras el brazo aguante", ninguna otra actuación puede haber sido más dura que la de subir al box para decir adiós.

En 20 Series Nacionales, Pedro Luis Lazo registró 257 victorias que lo sitúan al frente de ese importante casillero.

Muchos consideran además que de haber seguido jugando, en una, o a lo sumo dos temporadas, se habría convertido en el líder en ponches (le faltaban solo 73 para llegar a la cifra de 2 499, impuesta por su coterráneo Rogelio García).

Durante 15 años en el equipo Cuba, Lazo también acumuló un extenso palmarés que incluye cuatro medallas olímpicas (dos de ellas de oro), el segundo lugar del primer Clásico Mundial de Béisbol, y varios títulos del orbe, panamericanos, centroamericanos.

Aún así, las estadísticas no alcanzan a reflejar con total magnitud su desempeño en momentos cruciales, ni su sentido del espectáculo, ni el liderazgo dentro de la selección de Pinar del Río, donde según los aficionados, su salida deja un gran vacío, comparable únicamente con el retiro de Omar Linares.

Tampoco refieren las ofertas millonarias para tratar de comprarlo, ni su probada fidelidad a su país y a su equipo, resumidas por el propio Lazo en una frase breve y sentida: "A Pinar del Río no lo traiciono ni con el pensamiento".

Con 37 años, y ante la posibilidad de que sus envíos comenzaran a perder efectividad, el ídolo de Vueltabajo ha puesto fin a una formidable trayectoria deportiva.

A estas alturas, no son pocos quienes lo consideran el mejor lanzador de la pelota cubana, aunque para Pedro Luis Lazo, más importante que los calificativos, es saberse querido por el pueblo, porque "para ellos he entregado lo mejor de mi vida en el terreno".

 

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