Guantánamo festeja este sábado el cumpleaños 75 de un hijo
predilecto: el escultor primitivista Ángel Íñigo Blanco de Anaya,
uno de los artistas que más ha aportado a la espiritualidad de la
provincia.
Nacido en Jurisdicción, barriada del municipio de El Salvador, el
artífice del Zoológico de Piedra reside desde hace varias décadas en
el Alto de Boquerón, de Yateras, al pie de la antigua parcela de
café que -a fuerza de tesón- convirtió en Patrimonio Cultural
cubano.
A diferencia de los tradicionales parques de este tipo, en el de
Ángel Íñigo, los más de 450 animales que lo "habitan" son
inofensivos y no gobierna el león, sino el elefante, considerado el
verdadero rey de la selva por este escultor autodidacta.
No obstante, subraya que la efigie del félido fue la primera
instalada en esa selva pétrea que el artista primitivista comenzó a
crear a principios de 1976 en ese alejado paraje yaterano.
El año antes había esculpido, para el Tercer Encuentro de
Escultores de Las Tunas, su obra inaugural: la figura de un
trovador.
Jaime Sarusky, Premio Nacional de Literatura 2004 y uno de los
primeros entrevistadores del guantanamero, ha expresado que Íñigo
demostró que la cultura y el arte están presentes en cualquier
lugar, por inhóspito y aislado que sea.
La Unión de Escritores de Artistas de Cuba y el Centro Provincial
de Patrimonio Cultural rendirán homenaje hoy a ese campesino que
dejó de trabajar la tierra para dar forma a la roca e inspiró los
documentales Cultivando la Piedra y A cielo abierto, del cineasta
cubano Santiago Villafuerte.
Recientemente, la Productora Mundo Latino dedicó al creador
oriental otro material fílmico, Razones, con guión y dirección del
realizador Aurelio Cardosa y basado en una idea de David Batista.