El estudio de casi una década abarcó 43 niños procedentes de todo
el país, a quienes se exploró las funciones y estructuras del
tiroides, un órgano glandular situado en la porción baja y anterior
del cuello, encargado de segregar hormonas fundamentales para el
crecimiento y desarrollo, incluyendo el mental, y para el buen
desempeño de las funciones del organismo al actuar sobre todos los
procesos metabólicos.
Como logro fundamental de este trabajo se considera el hallazgo
en la glándula tiroides de diversas alteraciones funcionales
silentes (sin manifestaciones aparentes) como hipotiroidismo, o
estructurales como cáncer, adenomas (tumor benigno) y quistes.
De la investigación se deriva la recomendación científica de que
los niños, luego de ser tratados con radioterapia de cabeza y
cuello, deben recibir semestralmente, durante varios años, un
seguimiento médico para conocer las funciones y estructuras de la
glándula tiroidea.
La doctora Verdecia es la jefa del Servicio de Oncocirugía del
Hospital Pediátrico Docente William Soler, de Altahabana.