Con
la certeza de haber librado otra gran batalla por el porvenir, los
sueños y las más justas causas, regresó hoy a la Patria la
delegación multinacional cubana al XVII Festival Mundial de la
Juventud y los Estudiantes Sudáfrica-2010.
La misión fue cumplida, y cumplida bien. Cuba tuvo una
participación activa y valiente en todos los espacios y sembró y
recibió por doquier cariño, admiración y respeto, aseguró a la AIN
Liudmila Álamo Dueñas, primera secretaria de la Unión de Jóvenes
Comunistas.
Felices y sin acusar cansancio a pesar de las 22 horas de
travesía, regresaron los integrantes de la delegación en la misma
nave IL-96 de Cubana de Aviación en la que, exactamente dos semanas
atrás, partieran rumbo a Sudáfrica para asistir al primero de los
festivales en un país del hemisferio sur.
Al filo de las cuatro de la madrugada de este jueves irrumpieron
los bulliciosos viajeros en los salones de la terminal número tres
del Aeropuerto Internacional José Martí, precedidos por la bandera
cubana que tan alto hicieran ondear en Sudáfrica y que para este
minuto feliz fue confiada a tres pioneras, las benjaminas del grupo.
Acudieron a darles la bienvenida Abel Prieto, miembro del Buró
Político del Partido Comunista de Cuba (PCC); Olga Lidia Tapia,
integrante del Secretariado del Comité Central del PCC; Juan José
Rabilero, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la
Revolución, y Orlando Lugo Fonte, presidente de la Asociación
Nacional de Agricultores Pequeños.
Otros representantes de organizaciones políticas y de masas
también participaron en el informal y entusiasta recibimiento a esta
representación, de la cual formaron parte jóvenes de casi una
treintena de naciones que cursan estudios en Cuba y destacadas
personalidades.
Entre estos invitados se cuentan viejos amigos de los pueblos de
África, como Jorge Risquet Valdés, Rodolfo Puente Ferro y Víctor
Dreke, y otros protagonistas de la gesta internacionalista cubana en
ese continente, a la cual rindió tributo este Festival,
especialmente dedicado a Nelson Mandela y Fidel Castro.
Jóvenes y veteranos mostraban a las claras la satisfacción por el
deber cumplido, el orgullo de saberse dignos representantes de su
pueblo y la Revolución, pero sobre todo la alegría de volver a casa,
a esta Cuba que, incluso antes de abordar el avión, 14 días atrás,
ya extrañaban, y que los recibió hoy con los brazos abiertos.