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Hacer diana en la ceba de toros y búfalos
Juan Varela Pérez
El peso y la salud de los toros y búfalos de río que ceban en la
Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Héroes de Yaguajay, del
municipio de Alquízar, en la actual provincia de La Habana, reflejan
las virtudes del forraje molido que constituye hoy su fuente
principal de alimento.
Para
este sistema la alimentación del animal debe ser sistemática.
La medida reduce —y el propósito es llevarlas al mínimo— las
importaciones de pienso para la ganadería vacuna, cuyo valor es cada
vez más elevado. La dieta criolla, muy común y familiar entre los
campesinos, está sustentada por la caña y el king grass, variedades
que pueden fomentarse en cualquier área.
Hace unos 17 meses la CPA Héroes de Yaguajay descansaba en las
viandas, frutales y muchos otros renglones pero, sin renunciar a
ninguno, los asociados comprendieron la necesidad de diversificarse
y ampliar el horizonte económico.
Luego de una cuidadosa valoración, la junta directiva hizo suyas
las experiencias de 13 productores habaneros que demostraron que la
ceba de toros y búfalos era compatible con las demás labores.
La
buena presencia y el vigor identifica a los toros y búfalos en ceba
de la CPA Héroes de Yaguajay.
Lo primero, apunta Alfredo Acosta Rodríguez, quien lleva 22 años
como presidente, fue "asegurar que a los animales no les faltara
comida día y noche. Para todos era algo nuevo, pero el colectivo
demostró que los indecisos jamás salen adelante".
Consultamos, agregó, a los más experimentados en ganadería y nos
dimos a la tarea de preparar la nave, acondicionarla, "sembrar" la
comida y comprar los toretes. Pese a no saber mucho de esto no le
dimos margen a la improvisación. En cada paso o medida se evaluó la
posible respuesta. Hoy los productores se sienten alegres y
confiados por la decisión que convirtió a la CPA en entidad
diversificada, al agregar a sus cultivos tradicionales la cría y
ceba de animales.
Con 463 animales en ceba la CPA de Alquízar ha demostrado, en
corto tiempo, el potencial de este movimiento; otros 90 han sido
enviados al matadero y algunos a diversas entidades como
reproductores de sementales, sin descartar la posibilidad de
adiestrar búfalos para faenas agrícolas. El propósito es tener en
ceba permanente entre 450 y 500 cabezas, sin violar el ciclo de
rotación de entrega para el sacrificio.
Andy
Acosta, recién graduado como médico veterinario, es el encargado de
preservar la salud del rebaño.
Actualmente, disfrutan el vigor y el tamaño de las 53,7 hectáreas
sembradas de caña (rinden más que las de muchos centrales) y king
grass, y las dos de pasto natural y forraje.
El pienso criollo llega a los establos sin recorrer largas
travesías, al tenerlo al alcance de las manos, señala el médico
veterinario Andy Acosta, graduado hace un año en el Instituto
Superior de Ciencias Agropecuarias, muy satisfecho con el rebaño que
atiende.
Como joven, afirma, "creo que estoy en el justo lugar, donde más
útil soy con lo aprendido en las aulas universitarias y en las
clases prácticas".
Las tierras que sostienen la base alimentaria y la pequeña
máquina moledora de la masa verde están muy próximas a las naves de
estabulación, lo cual garantiza frescura y calidad.
Optimismo frente a números elocuentes
En cuanto a la conversión de alimento a carne, los
cooperativistas ponderan las cualidades del búfalo.
A diferencia del vacuno, cuando este alcanza 390 kilogramos puede
todavía aumentar hasta 1,2 kilogramos diarios, y llegar a los 440,
el ideal para la entrega.
Dada su resistencia, fortaleza y características, para tiempos
como estos el búfalo es un "aliado" ideal e incluso ingiere un 25%
menos de forraje que el vacuno. La atención, el buen trato y el
crearles las condiciones adecuadas, lo convierten en un animal dócil
y fácil de manejar, que no exige mucho.
Una muestra de lo que representa el sistema de ceba para la
economía nacional se evidenció en el 2009, año en que las
cooperativas participantes promediaron en los animales sacrificados
434,7 kilogramos, muy por encima de los no incorporados a la ceba.
El optimismo que abrió este frente alertó a las cooperativas, y
el nuevo proyecto es montar una instalación con capacidad para 40
vacas Siboney y garantizarle, al menos a una bodega, la leche fresca
diaria para sustituir la modalidad de leche en polvo que le
suministran a niños, enfermos y casos especiales.
Hay números elocuentes: La CPA Héroes de Yaguajay ingresó en el
pasado año 14 000 000 de pesos y tuvo de ganancia cuatro millones;
de 81 pesos diarios fue el salario medio por cooperativista, y
producir un peso costó 0,67 centavos.
La tónica de la buena gestión económica se mantuvo en el 2010. El
ingreso del primer semestre rebasó los 6 000 000 de pesos y dejó de
ganancias 2 000 000. De este saldo, se distribuyó 1 800 000 a los
cooperativistas, por supuesto según el aporte de cada cual, y en esa
etapa el peso costó 0,52 centavos.
Para ellos, el semestre que termina es el más importante, por
concentrar el grueso de los cultivos en la llamada campaña de frío.
La junta de asociados y los cooperativistas coinciden en que la
ceba, iniciada por ellos con 40 búfalos y 50 vacunos —hoy les faltan
unos pocos para llegar a 500— es el reto por ahora.
Hay que abolir la cómoda imagen de esperar el barco con su carga
de pienso para que los animales se sostengan. Las Unidades
Agropecuarias Militares (UAM) lograron en los primeros años de
aplicarse el sistema, altos niveles de eficiencia que la ANAP
aprovechó para impulsarlo y estimularlo en sus cooperativas. |