En una resolución adoptada la víspera, la Asamblea General alertó
sobre el peligro que las actividades de los mercenarios representan
para la paz y la seguridad de los países en desarrollo,
particularmente en África, y en los estados pequeños.
El documento fue aprobado por 127 votos a favor, 52 en contra y
cinco abstenciones con el título Utilización de mercenarios como
medio de violar los derechos humanos y obstaculizar el ejercicio del
derecho de los pueblos a la libre determinación.
El texto ratifica declaraciones previas contra el reclutamiento,
financiación, entrenamiento, concentración, tránsito y utilización
de mercenarios para derrocar a gobiernos o luchar contra movimientos
de liberación nacional.
También las relacionadas con los principios de igualdad soberana,
independencia política, integridad territorial, libre determinación,
no utilización de la fuerza o de la amenaza de su uso en las
relaciones internacionales.
Asimismo, llama a los Estados miembros a colaborar en la
elaboración de un instrumento jurídicamente vinculante para la
regulación, seguimiento y supervisión de las actividades de las
empresas militares y de seguridad privadas.