Más aun cuando la ratificación del nuevo Tratado START alcanzado
entre Rusia y Estados Unidos, se produce al concluir un año en el
que todavía suenan tambores de guerra en la península coreana y no
ha desaparecido la amenaza contra la República Islámica de Irán, que
desataría una catástrofe de incalculables consecuencias para la
Humanidad.
Israel, convertido en la quinta potencia en poseer estos
artefactos, no acepta inspecciones ni firma de acuerdos, por lo que
aparece desafiante como electrón suelto en medio de un barril de
pólvora.
Tan solo esas razones constituyen elementos adversos para el
alcance de un verdadero clima de paz y para que el mundo pueda creer
de verdad que la amenaza nuclear deje de existir.
El Tratado START II o nuevo START, como algunos lo llaman, lo
rubricaron los presidentes de Rusia y Estados Unidos, en abril del
2010, en la ciudad de Praga. Es el compromiso de las dos mayores
potencias con esas armas, pero cientos de esos artefactos están en
manos de otros países no firmantes del documento, que pueden en
cualquier momento y situación poner en riesgo el supuesto avance que
busca este acuerdo.
START prevé que ambas potencias limiten el máximo de cabezas
nucleares permitidas en sus respectivos arsenales de las actuales 2
200 a 1 550, ridículo gesto protocolar, pues solo con una parte de
la diferencia entre lo que tienen y lo que van a limitarse bastaría
para el suicidio del planeta.
Ya en la década del 60, durante la guerra fría, las
superpotencias advirtieron la necesidad de limitar la carrera de
armamentos que parecía no tener fin, entre otras razones por su alto
costo y el riesgo de una guerra accidental —decían.
Ahora el mandatario estadounidense Barack Obama tuvo que hacer
grandes concesiones para lograr la ratificación en el Congreso.
Alice Slater, directora de la fundación Nuclear Age Peace, con
sede en Nueva York, recordó que, además de los 85 000 millones para
los laboratorios nucleares especializados en armamentos en Los
Álamos, Oak Ridge y la ciudad de Kansas, el gobernante prometió
otros 100 000 millones para desarrollar los nuevos equipamientos
encargados de transportar las armas nucleares hasta sus eventuales
blancos como submarinos, misiles y bombarderos, dice un despacho de
la agencia ANSA.
Hasta última hora, los republicanos frenaban la ratificación del
modestísimo Tratado, exigiendo garantías de nuevos fondos para
modernizar el armamento nuclear.
Recordemos, además, que son precisamente los republicanos quienes
asumirán por mayoría el control de la Cámara Alta dentro del
Congreso a partir de este mes de enero.
START o no START no es un dilema, porque realmente el futuro de
la Humanidad es el problema que ese Tratado ni siquiera se asoma a
resolver.