Comenzó
en el judo, fue campeona nacional escolar y juvenil, además de
agenciarse oro en un centroamericano universitario formando ya parte
del equipo nacional, al que ascendió en el año 2005.
Llegó en los 70 kilogramos, una división donde, como se dice
popularmente, la "comida" estaba durísima, con Yalennis Castillo y
Lisset Echevarría. Esta última, junto a la holguinera Katherine
Videaux, nuestra protagonista, pasaron de los kumis a la
disciplina de las llaves y los agarres. En solo un ciclo y con 23
años, Videaux atesora dos platas panamericanas y en su estreno
mundial coqueteó con el podio, al quedar quinta en los 63 kg.
¿Por qué te decidiste por un deporte de combate?
Desde niña siempre fui hiperactiva, y mi padrastro era entrenador
de judo. Él me inició a los diez años en el municipio Frank País.
¿Cómo asimilaste el cambio del judo a la lucha?
Estaba en el primer grupo que decidieron mover, yo incluso estuve
a punto de dejar el deporte. Poco a poco me fui adaptando, pues
considero que la lucha es más exigente. Tienes que defender en todas
las posiciones y los movimientos técnicos son más violentos. A pesar
de eso, físicamente me siento bien y con el entrenamiento cotidiano
logro hacer el peso sin dificultad.
¿Sobre tu debut mundialista en Moscú?
La noche antes de la competencia no dormí, realmente no estaba
muy presionada, pero me sentía sola. Esa mañana entrené con unas
brasileñas, y los varones me apoyaron bastante. Cuando llegué al
colchón dije para mis adentros: que me maten. Pensaba que estaba muy
por debajo del resto de las luchadoras (28 en su división, la más
poblada de la lucha femenina), pero el nivel era bastante
equilibrado. A partir de ahí comencé a controlar la situación y a
las rivales.
Los desenlaces de sus combates así lo confirman, aunque la
inexperiencia le pasó factura frente a la estadounidense y la rusa,
pleitos en los que comenzó ganando. Abrió con fácil (7-0, 4-0) sobre
la tunecina Maminirina Rafaliharisolo, luego dominó (2-0, 3-1) a la
italiana Simona Corbani. Ya lo comentábamos, le cayó arriba en el
primer parcial a la estadounidense Elena Pirozhkova, antes de ceder
2-1 (6-0, 2-4, 1-3). "No fue un combate muy fuerte, gané el primer
periodo y empecé con ventaja en el segundo, pero ahí afloró mi
inexperiencia, ella ya me había derrotado en el panamericano y se
las ingenió para hacerlo de nuevo en tres tiempos", confesó.
En la repesca comenzó impetuosa, se impuso por pegada a la kazaja
Tatyana Zakharova, y en la discusión del bronce cedió ante la rusa
Lubov Volosova. "Por el bronce me desconcentré y un cambio de
estrategia afectó el resultado final", dijo con algo de tristeza.
¿Para desquitarte en el futuro?
Prepararme mucho en el 2011, que será bien intenso con el
Panamericano de la disciplina, el Mundial, clasificatorio para
Londres’12, y los Juegos Panamericanos de Guadalajara. El poder
enfrentarme a las canadienses —terceras por países en la justa del
orbe moscovita con 36 unidades—, y estadounidenses en certámenes
panamericanos me beneficia mucho, pues ambas escuadras tienen nivel
universal. Precisamente desde ahora intensifico el entrenamiento
pensando en el podio del próximo certamen del orbe.
Todavía tengo que pulir elementos técnicos y tácticos,
especialmente en la defensa y el trabajo desde los cuatro puntos,
pero seguiré apostando a mis constantes ataques como carta de
triunfo. Del resto, mantener esta intranquilidad que me ha traído
buenos resultados y ganar todo lo que se pueda.
Bien optimista, a tono con el tremendo año que tuvo la lucha, que
a juicio de este cronista es el mejor deporte individual de Cuba en
el 2010.