Katherine Videaux

A la medida de la lucha

HAROLD IGLESIAS

Foto: Ricardo López HeviaComenzó en el judo, fue campeona nacional escolar y juvenil, además de agenciarse oro en un centroamericano universitario formando ya parte del equipo nacional, al que ascendió en el año 2005.

Llegó en los 70 kilogramos, una división donde, como se dice popularmente, la "comida" estaba durísima, con Yalennis Castillo y Lisset Echevarría. Esta última, junto a la holguinera Katherine Videaux, nuestra protagonista, pasaron de los kumis a la disciplina de las llaves y los agarres. En solo un ciclo y con 23 años, Videaux atesora dos platas panamericanas y en su estreno mundial coqueteó con el podio, al quedar quinta en los 63 kg.

¿Por qué te decidiste por un deporte de combate?

Desde niña siempre fui hiperactiva, y mi padrastro era entrenador de judo. Él me inició a los diez años en el municipio Frank País.

¿Cómo asimilaste el cambio del judo a la lucha?

Estaba en el primer grupo que decidieron mover, yo incluso estuve a punto de dejar el deporte. Poco a poco me fui adaptando, pues considero que la lucha es más exigente. Tienes que defender en todas las posiciones y los movimientos técnicos son más violentos. A pesar de eso, físicamente me siento bien y con el entrenamiento cotidiano logro hacer el peso sin dificultad.

¿Sobre tu debut mundialista en Moscú?

La noche antes de la competencia no dormí, realmente no estaba muy presionada, pero me sentía sola. Esa mañana entrené con unas brasileñas, y los varones me apoyaron bastante. Cuando llegué al colchón dije para mis adentros: que me maten. Pensaba que estaba muy por debajo del resto de las luchadoras (28 en su división, la más poblada de la lucha femenina), pero el nivel era bastante equilibrado. A partir de ahí comencé a controlar la situación y a las rivales.

Los desenlaces de sus combates así lo confirman, aunque la inexperiencia le pasó factura frente a la estadounidense y la rusa, pleitos en los que comenzó ganando. Abrió con fácil (7-0, 4-0) sobre la tunecina Maminirina Rafaliharisolo, luego dominó (2-0, 3-1) a la italiana Simona Corbani. Ya lo comentábamos, le cayó arriba en el primer parcial a la estadounidense Elena Pirozhkova, antes de ceder 2-1 (6-0, 2-4, 1-3). "No fue un combate muy fuerte, gané el primer periodo y empecé con ventaja en el segundo, pero ahí afloró mi inexperiencia, ella ya me había derrotado en el panamericano y se las ingenió para hacerlo de nuevo en tres tiempos", confesó.

En la repesca comenzó impetuosa, se impuso por pegada a la kazaja Tatyana Zakharova, y en la discusión del bronce cedió ante la rusa Lubov Volosova. "Por el bronce me desconcentré y un cambio de estrategia afectó el resultado final", dijo con algo de tristeza.

¿Para desquitarte en el futuro?

Prepararme mucho en el 2011, que será bien intenso con el Panamericano de la disciplina, el Mundial, clasificatorio para Londres’12, y los Juegos Panamericanos de Guadalajara. El poder enfrentarme a las canadienses —terceras por países en la justa del orbe moscovita con 36 unidades—, y estadounidenses en certámenes panamericanos me beneficia mucho, pues ambas escuadras tienen nivel universal. Precisamente desde ahora intensifico el entrenamiento pensando en el podio del próximo certamen del orbe.

Todavía tengo que pulir elementos técnicos y tácticos, especialmente en la defensa y el trabajo desde los cuatro puntos, pero seguiré apostando a mis constantes ataques como carta de triunfo. Del resto, mantener esta intranquilidad que me ha traído buenos resultados y ganar todo lo que se pueda.

Bien optimista, a tono con el tremendo año que tuvo la lucha, que a juicio de este cronista es el mejor deporte individual de Cuba en el 2010.

 

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