Más de un millón de cubanos y extranjeros disfrutaron de las
áreas del Museo Nacional de Historia Natural durante los últimos 10
años, informó Regla Balmori Álvarez, especialista de esa institución
capitalina.
Los visitantes recorrieron sus salas destinadas a promover el
conocimiento sobre la naturaleza y la necesidad de cuidar las
riquezas naturales y sus correspondientes muestras, de acuerdo con
la experta, reporta la AIN.
La institución surgió en 1964 y su sede actual radica en el
Centro Histórico de la Habana Vieja, declarado en 1982 Patrimonio
Cultural de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para
la Educación la Ciencia y la Cultura, con atractivos de preferencia
turística.
Balmori Álvarez precisó que el primer espacio expositivo, el
Museo por dentro, enseña el trabajo científico y museológico que
permite organizar las exhibiciones, mantenerlas y mejorarlas
sistemáticamente.
Recrea una hipotética expedición al mundo natural y la diversidad
de objetos que conforman las colecciones, explicó.
Los restantes se denominan Origen de la Tierra, Mamíferos, Aves y
Reptiles de Otras Partes del Mundo, Naturaleza Cubana, que pone de
manifiesto el origen de la Isla y su geografía en el pasado,
prototipos de sus minerales típicos, ecosistemas y una amplia
representación de las faunas marina y terrestre.
Además, cuenta con las salas Infantil Colibrí, dedicada a la
educación de los niños en el amor a la naturaleza, y la de video
Almiquí, así como también con el Centro de Información de Historia
Natural "Miguel L. Jaume", que reúne más de tres mil títulos de
libros y publicaciones seriadas.
El museo posee además una colección de láminas de peces cubanos y
de la costa atlántica de América Tropical, pintadas por Otto
Siepermann a pedido de Carlos de la Torre Huerta (1858-1950),
malacólogo, zoólogo y eminente investigador y profesor
universitario.