Irmita, como se le conoce en Cuba, agradeció a los delegados que
se reunieron en el Foro de Solidaridad Internacional contra el
Imperialismo las muestras de cariño que han recibido desde que
llegaron a Sudáfrica.
Recordó que hace cuatro años, en el Festival Mundial de los
Jóvenes en Venezuela, mientras sesionaba un taller similar
recibieron la noticia de que tres jueces del Circuito de Atlanta se
pronunciaron a favor del caso. "Entonces pensamos que para esta
nueva reunión de la juventud estarían con nosotros".
Comentó la hija de René que hace 20 años besó a su padre por
última vez, cuando salió a cumplir con la misión. "Me dejó en casa
de abuela, nadie sabía a dónde iba. Han pasado 12 años, en los que
el pueblo cubano no ha dejado de luchar por ellos. Por eso sería
incomprensible reprocharle los años de ausencia".
Irmita leyó después un mensaje que René González envió a los
delegados al XVII Festival, pero dijo a los presentes en el emotivo
encuentro que no se preocuparan, pues para la próxima cita los Cinco
estarían dentro de la delegación cubana. La lucha solidaria, la
única alternativa que queda, se encargará de liberarlos.
También Ailín Labañino, hija de Ramón, ofreció varios testimonios
sobre los logros de la lucha mundial a favor de los Cinco, la cual
gana millones de adeptos en todo el mundo. "El día que sacaron a
Gerardo del hueco, celda de castigo donde lo confinaron
injustamente, el carcelero le pidió que le hiciera el favor de
llamar urgente a Cuba para decir que estaba fuera, porque las
personas no dejaban de llamar exigiendo su liberación".
Finalmente, la hija de Ramón propuso a los delegados enviar una
carta al presidente norteamericano, Barack Obama, para exigirle la
liberación inmediata de "cinco hombres, cinco padres, cinco cubanos
que hacen mucha falta en nuestros hogares". La misiva fue firmada al
concluir el evento.
La ocasión resultó propicia, también, para que los jóvenes
progresistas que se reúnen en Pretoria levantaran sus voces a favor
de la causa saharaui. Allí, Sukema Jadahlu Sid, valerosa luchadora
que dirige la Federación de Mujeres saharauies en las zonas
ocupadas, narró los horrores que sufre su pueblo, reprimido por el
ejército marroquí. Habló de los desaparecidos, de los presos
maltratados brutalmente, de los diez compañeros de lucha que en
camino hacia el Festival fueron detenidos.
Sukema contó luego a Granma, que estuvo detenida 12 años,
en los que su familia no supo de ella. Con lágrimas en los ojos
recordó el momento en que fue arrestada. Entonces daba el pecho a su
hija más pequeña, a quien no vio más. Estas heroínas, sentadas en
primera fila durante el evento de solidaridad, dijeron sentirse
identificadas con la lucha por los Cinco. Para ellos pidieron
libertad con la misma vehemencia que para su pueblo.