El Gobierno panameño batalla por evitar el colapso total del
importante y costoso puente Centenario, muy afectado por las fuertes
lluvias y deslaves que mantienen en jaque al istmo desde hace una
semana.
El
ministro de Obras Pública, Federico José Suárez, anunció que está en
consulta permanente con expertos dentro y fuera del país en busca de
soluciones no solamente al viaducto en crisis, sino al sistema vial
de acceso, también muy afectado por los deslizamientos de tierra.
El funcionario admitió la necesidad de crear un rediseño completo
y una nueva estructura en el perímetro afectado, pero se negó a
comentar acerca de la responsabilidad que se le achaca a la compañía
constructora CUSA en los daños al puente.
Al respecto, Miriam Tejada, presidenta de la Sociedad Panameña de
Ingenieros y Arquitectos, que no depende del Gobierno, dijo que de
acuerdo con la inspección realizada por sus técnicos el sábado, el
daño en la estructura tiene su causa en una calle asfaltada bajo el
puente.
Al fallar ese soporte por las grietas en la zona, argumentó,
colapsaron las losas de hormigón, por eso recomendaron al Gobierno
agilizar los estudios hidráulicos y geotécnicos, antes de que puedan
resultar afectados los carriles que aún no están comprometidos.
Está pronosticado que las lluvias continuarán al menos las
próximas 24 horas y no se descarta que continúen los deslaves en
varios puntos de la geografía istmeña.