Ovación para Zollman

LEONARDO GELL

Las propuestas del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano no opacaron la convocatoria de la Orquesta Sinfónica del Instituto Superior de Arte adjunta al Lyceum Mozartiano de La Habana para su concierto, en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís.

Gracias al apoyo de la Fundación Mozarteum de Salzburgo, por su podio han pasado varios directores extranjeros. El primero de ellos fue el belga Ronald Zollman, quien, en diciembre del 2009, ofreció un programa con tres sinfonías mozartianas. Sin embargo, esta vez prefirió poner a prueba el talento de los músicos cubanos con un repertorio centrado en los compositores románticos Félix Mendelssohn y Robert Schumann, a propósito de celebrarse el bicentenario de sus nacimientos entre el 2009 y el 2010, respectivamente.

El concierto inició con la obertura Las Hébridas, op. 26, de Mendelssohn, en una versión memorable por la coherente construcción del discurso musical. Desde que escuchamos el primer motivo temático nos imbuimos en un recorrido imaginario a partir de la experiencia vivida por el autor de la célebre partitura a través de la gruta de Fingal, en agosto de 1829. El sitio, que despertó el interés de no pocos peregrinos de la época, se descubrió ante nosotros mediante una interpretación mesurada que cuidó cada detalle expuesto.

Un segundo momento reservaron para la Sinfonía concertante, de Franz Joseph Haydn, en una especie de retorno al espíritu que ha reinado en la joven orquesta. Los papeles solistas estuvieron en manos del violinista Frank Berenguer, el cellista Alejandro Martínez, el oboísta Frank Ernesto Fernández y el fagotista Abraham Castillo. En su ejecución agradecimos el tempo planteado para los movimientos rápidos —especialmente el Allegro inicial—, ya que le permitió a los solistas escucharse mejor entre sí y dejar espacio al buen hacer en el fraseo y el disfrute del contenido musical en su totalidad.

Para el final, el plato fuerte de la noche: la Sinfonía Primavera, de Robert Schumann, catalogada como no. 1 op. 38. Aún no sabemos si fue seleccionada premeditadamente por Zollman, pero sepan nuestros lectores que esta obra se escuchó por vez primera en Leipzig el 31 de marzo de 1841, bajo la dirección de Félix Mendelssohn. Pocas veces se ha presentado en Cuba durante los últimos años. Algunos recordamos todavía la interpretación que hiciera Fabio Luisi junto a la Orquesta Sinfónica de la Radiodifusión de Alemania Central, en noviembre del 2002. Empero, el hecho de haber sido enfrentada ahora por jóvenes cubanos, en su mayoría estudiantes, es un gran aliciente.

Con la incorporación a su repertorio de la primera sinfonía de Schumann, la orquesta comienza a dar pasos firmes hacia un desarrollo mayor y mejor. En eso hemos de agradecerle al maestro Ronald Zollman, un hombre bien posicionado en los circuitos internacionales de conciertos, que una vez más mostró su calidad humana al dedicar dos semanas de trabajo intenso para esta presentación e impartir clases magistrales y talleres de música de cámara y dirección orquestal a estudiantes y profesores.

Parece que una hermosa amistad comienza a consolidarse entre Zollman y el Lyceum Mozartiano de La Habana. Desde ya nuestros mejores augurios y el deseo de recibirlo próximamente para ovacionarlo como él merece.

 

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