Con algo más de una semana activa, la empresa azucarera pinareña
30 de noviembre, primer central construido en Cuba después de la
Revolución, figura entre las 15 entidades de su tipo por entrar en
zafra en el mes en curso.
A poco más de 80 kilómetros al oeste de la capital del país, esa
fábrica puesta en marcha en 1979, desarrolla una contienda prevista
hasta abril próximo, con garantía de materia prima movible, reporta
la AIN.
Los suministros proceden de sus áreas cañeras y de campos
aledaños a su homóloga de Artemisa Abraham Lincoln, en una
estrategia para aprovechar al máximo la capacidad de molida del
coloso pinareño, de 600 mil arrobas diarias.
Directivos del 30 de Noviembre, industria de probada eficiencia
fabril, indicaron que laboran allí en la actual campaña cerca de
seis mil trabajadores, afanados en cumplir los planes de producción
de azúcar crudo y refino, con el óptimo uso de los portadores
energéticos.
Publicaciones nacionales aseguran que en la zafra 2010- 11,
molerán 39 ingenios en el país, los cuales- detallan expertos- están
en condiciones de acometer un desempeño favorable, a partir del
rigor en las reparaciones, la calificación de la fuerza laboral y la
disponibilidad de insumos.
Cuba logró producir más de ocho millones de toneladas en una
contienda, pero en las últimas décadas se vio obligada a
racionalizar su industria dados los ínfimos precios del azúcar en el
exterior, el alza del costo de los insumos importados y las
afectaciones constantes del bloqueo yanqui.
Si bien, la última zafra evidenció severas deficiencias
productivas que ocasionaron un incumplimiento del plan en más de 230
mil toneladas del dulce, ahora despuntan mejores precios en el
mercado foráneo.
Ante ello, los azucareros intensifican esfuerzos en lo fabril y
la eficacia en la recolección de la gramínea, con el desafío de
aumentar los rendimientos agrícolas por hectáreas.